La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es
Arquitectura en España
El valioso legado de la arquitectura en España comienza en el Neolítico, cuando el hombre decide abandonar las cuevas para construir sus primeras casas, en general, chozas agrupadas en aldeas, construidas con estacas, ramas y barro. Desde entonces hasta hoy, la contínua evolución de la sociedad ha dado lugar a la valiosa historia de la arquitectura española, plena de obras únicas, cuyo estudio se esboza a continuación.
Para ello se relacionan a continuación las distintas etapas y estilos a la manera tradicional, destacando para cada caso sus características esenciales, algunas obras emblemáticas, y algunos de sus autores más representativos.
Arquitectura Prerromana y Romana
Las primeras manifestaciones de la arquitectura hispana comienzan con las dos grandes culturas que forman nuestra protohistoria: la céltica, asentada por Galicia, Asturias, y las dos Castillas; y la ibérica, que ocupa la zona meridional y progresa gracias a los recursos mineros y al contacto con los pueblos colonizadores fenicio y griego.
La construcción característica de los celtas son los castros, poblados con recintos amurallados levantados en las cimas de los montes, que se localizan en las áreas ocupadas por los celtas en el valle del Duero o en Galicia: Las Cogotas (Ávila) y Castro de Santa Tecla (Pontevedra), respectivamente.
La arquitectura ibérica dió lugar a poblaciones fortificadas a partir del siglo IV a.d.C., con murallas como la de la antigua Ituci, en la zona tartésica de Huelva, o en Ategua, ciudad cordobesa asediada por César. Más tardía y en relación con la cultura ibérica son las ciudades de los arévacos, unas con gran desarrollo urbanístico como Numancia y otras más primitivas, excavadas en la roca como Termancia. La colonización fenicia bajo la hegemonía de Tiro dio lugar a la fundación de Gadir (actual Cádiz), que según fuentes clásicas data del año 1100 a.d.C., donde levantarían el célebre santuario de Melkart, (el Herakles griego), y construirían necrópolis donde han aparecido interesantes sarcófagos antropoides.
Tras la caída de Tiro el Mediterráneo quedó bajo la dominación griega, surgiendo las primeras colonias en Mainake (Málaga), Puerto Menesteo, Empúries (Gerona), etc. En arquitectura hay que citar las casas patricias de Mérida y Fraga, adecuadas al culto, en Ampurias, una basílica de una nave, en San Pedro de Alcántara, en Málaga una basílica con dos ábsides contrapuestos, y en Lugo la iglesia subterránea de planta basilical de Santa Eulalia de Bóveda. Edificios funerarios los hay en La Alberca, en Murcia y sobre todo el mausoleo de dos cámaras cubiertas por cúpulas en Centcelles (Tarragona).
La arquitectura romana representa un salto cualitativo respecto a soluciones anteriores, dando lugar a una arquitectura abovedada y dinámica, frente a la arquitrabada y estática anterior. El urbanismo creó civitates, encerradas en un rectángulo y con dos ejes principales que recorrían su interior de Norte a Sur. En su intersección quedaba el foro o plaza pública, lugar de comercio y reunión, y a su alrededor se levantaban la basílica, el templo y el mercado. Ciudades fundadas por Roma en España son Emérita Augusta (Mérida), Caesar Augusta (Zaragoza), Tarraco (Tarragona) o Aelia Augusta (Itálica). De su arquitectura quedan importantes vestigios. Así, las murallas de León, Tarragona, Carmona o Córdoba, realizadas generalmente con grandes sillares, o las más importantes de Lugo, con hasta seis metros de espesor y entre 11 y 14 metros de altura, un perímetro de más de 2000 metros, setenta torreones y cuatro puertas.
Notables son los edificios públicos y los templum, generalmente sobre alto podio y escalinata de acceso frente a uno de sus lados menores, como los de Vic, Talavera la Vieja (Cáceres) o el Templo de Diana en Mérida. Y los edificios para ocio o espectáculos, como termas, circos, teatros o anfiteatros, de los que quedan ejemplos importantes como el Teatro romano de Mérida o el Anfiteatro de Itálica. Importantes obras de ingeniería, como calzadas y puentes facilitaban las comunicaciones interiores. También se crean grandes acueductos y faros, necrópolis y monumentos conmemorativos (arcos de triunfo) y funerarios, como el Puente romano de Alcántara, el Acueducto de Segovia o el Faro de La Coruña; el arco de Bará en Tarragona o el de Medinaceli en Soria, o las tumbas de la Necrópolis de Carmona.
Arquitectura Prerrománica
- Artículo desarrollado → Arquitectura prerrománica en España.
- La arquitectura visigoda
El pueblo visigodo irrumpe en España en el siglo V, pero su invasión no supone la aparición de una nueva arquitectura propiamente visigoda, que no se manifiesta plenamente hasta el siglo VII.
A partir de esa fecha surgen nuevos modelos constructivos en los que pueden verse las características de la arquitectura visigoda: arco de herradura con peralte, soporte preferentemente por columnas, de capitel corintio, o la decoración por franjas sobre los muros.
Durante el siglo VI surgen interesantes iglesias paleocristianas entre las que se encuentra:
La Iglesia de San Juan de Baños en Palencia, es de tres naves separadas por arcos de herradura y con tres capillas rectangulares en la cabecera.
- La arquitectura asturiana
La invasión islámica sobre la península Ibérica no supuso una gran resistencia por parte de la población cristiana. La batalla de Covadonga (año 722) representaría el principio de la Reconquista del territorio por parte de los cristianos. El mítico don Pelayo inicia la saga de reyes de una nueva dinastía, asentada en principio en la villa asturiana de Cangas de Onís.
Pueden distinguirse tres etapas sucesivas:
Prerramirense: Corresponde al reinado de Alfonso II y se levanta la Cámara Santa de Oviedo, una de las obras más representativas. Ramirense: Etapa del reinado de Ramiro I. Momento álgido de la etapa asturiana. La obra principal es la Iglesia de Santa María del Naranco. Postrramirense: Durante el reinado de Alfonso III el Magno, con elementos mozárabes y con obras como San Salvador de Valdediós.
- La arquitectura mozárabe
La palabra “mozárabe” designa a la población cristiana que durante la ocupación musulmana en la Península Ibérica se acomoda a la forma de vida islámica dando lugar a un arte híbrido con mayor desarrollo en las zonas del norte de la península. Este arte se manifiesta sobre todo en iglesias, con caracteres derivados de la cultura musulmana y la visigoda: arco de herradura más cerrado que el visigodo, alfiz, uso generalizado de bóvedas, columnas de capitel corintio; y en decoración repite roleos y temática de tipo visigodo. Una obra representativa es la Iglesia de San Cebrián de Mazote en Valladolid, de tres naves separadas por arcos de herradura sobre columnas de mármol.
Arquitectura Románica
- Artículo desarrollado → Arquitectura románica en España.
El Románico llega a España en los siglos XI y XII, y tiene sus mejores obras en su zona norte, por entonces liberadas del dominio islámico.
Tras la muerte de Almanzor (1002), las fuerzas cristianas alcanzan un punto álgido con Sancho III el Mayor, rey de Pamplona, que incorpora Castilla a su reino y tiene de vasallos al rey de León y a los condes de Gascuña y Barcelona. Alfonso VI (1065-1109) incorpora Toledo a la corona Castellano-leonesa y consigue cierta estabilidad.
Durante el siglo XII a un primer período de bonanza sigue la ruptura del mundo cristiano en cinco reinos: León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal. La Batalla de Alarcos (1195) con la derrota de Castilla, marca el fin de un siglo que en lo artístico supuso el apogeo del Románico.
La construcción emblemática es la iglesia, cuya estructura responde a un rectángulo orientado a Oriente donde sitúa el/los ábside/s, de forma semicircular. Al interior, tres naves separadas por arcos de medio punto, a veces interrumpidas por una nave transversal transepto que puede llevar a una planta de cruz latina. La cubierta es abovedada, de cañón, reforzada por arcos fajones, con bóvedas de arista en los tramos cuadrados; y la fábrica exterior de sillarde piedra, decorada con canecillos o pequeños arcos ciegos bajo las cornisas.
Cantidad de obras importantes de arquitectura Románica nos ha llegado hasta nuestros días. De ellas se citan aquí sólo algunos ejemplos.
- La Iglesia de San Clemente de Taüll, en el Pirineo Leridano, interesante templo de alto campanario con torre rectangular de cinco pisos de altura abiertos por sus cuatro lados.
- La Catedral de Seo de Urgel, siglo XII y planta basilical: tres naves y crucero alargado con cinco ábsides. Nave central cubierta por bóveda de cañón y laterales por bóveda de arista.
- El Monasterio de San Juan de la Peña de principios del s. IX. Con importante claustro de finales del XII, con arquerías no cubiertas bajo la peña, notable por sus capiteles.
- La Iglesia de Santa María de Eunate, de fin de siglo XII. Capilla funeraria de planta octogonal donde se adosa un ábside, rodeada de galería de arcos con igual planta.
- La Iglesia de Santa María en Valdedios, en Asturias se inicia en 1218. De tres naves, transepto y tres ábsides escalonados precedidos de tramos rectos, se cubre con bóvedas de crucería. De sus tres pórticos, el de poniente muestra arquivoltas y sencilla decoración.
- La magnífica Colegiata, en Santillana del Mar tiene planta de tres naves, la central más alta y ancha que las laterales, con transepto que forma un crucero cuadrado y cabecera con tres ábsides escalonados. Su labor escultórica en portada y ábsides es muy importante.
- La Catedral de Santiago de Compostela, emblema del románico gallego y motor de otras obras que se levantarían en el Camino de Santiago, cuenta con una gran portada exterior, de las Platerías; y otra interior, el Pórtico de la Gloria, obra cumbre del románico hispano.
- La Catedral de Orense se inicia en 1132. Con tres naves cruzadas por un largo transepto coronado por tres ábsides semicirculares, quedaría concluida en 1194, aunque se continúa en el siglo XIII con una bella portada relacionada con el Pórtico de la Gloria.
- La Colegiata de Santa María de Toro iniciada hacia 1160. Con tres naves, crucero poco saliente y tres ábsides semicirculares precedidos de tramos rectos, destaca su cúpula gallonada sobre pechinas y la decoración de sus portadas.
- La Iglesia de San Martín de Frómista, fundada en 1066, todo un hito en la arquitectura románica española. Su carácter de obra rotunda, bellos volúmenes, claro concepto espacial y la perfección de sus líneas la convierten en referente.
Arquitectura Gótica
- Artículo desarrollado → Arquitectura gótica en España.
- El Siglo XIII
El siglo XIII supone el despegue de la arquitectura gótica tras un período de coexistencia con el románico. Es el tardorrománico o de transición, donde en general, un cuerpo de base románica se cubre con bóvedas de crucería góticas.
Grandes monasterios se levantan entre los siglos XII y XIII, algunos tan importantes como los de Santa María de Huerta en Soria, o Las Huelgas en Burgos, están en este grupo.
Los elementos que definen a la arquitectura gótica son el arco apuntado y la bóveda de crucería, formada por dos arcos o nervios que se cruzan diagonalmente con una clave común. El espacio intermedio es una simple piel, por lo que su peso es menor, y se transmite a través de los nervios hasta los pilares, haciendo de los muros una sencilla envolvente que se puede abrir con grandes ventanales.
El XIII es el siglo de las catedrales. Se comienzan las de Catedral de Toledo, Cuenca, Burgos o la de León. Otras importantes catedrales como las de Catedral de Burgo de Osma, la de Catedral de Tarazona o la Catedral de Valencia, responden a estructuras propias del gótico.
En la arquitectura civil se crean edificios importantes, en especial, palacios, fortalezas o puentes. El Puente de Alcántara en Toledo y las Reales Atarazanas de Sevilla, son ejemplos importantes.
- El Siglo XIV
El siglo XIV acaba finalmente con el románico aplicando a la arquitectura popular logros del gótico de la centuria anterior. La novedad está en las bóvedas de nervios múltiples, que llevará a la bóveda estrellada. Los arcos aumentan su apuntalamiento y los soportes se estructuran en múltiples columnillas, muy esbeltas, aumentando la sensación de verticalidad.
De esta época son las catedrales de Barcelona, de Palma de Mallorca; y las de Pamplona, Palencia o Ávila; el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, o la iglesia del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en Guadalupe.
También se levantan interesantes obras civiles como el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca o las Atarazanas Reales de Barcelona.
- El Siglo XV
El gótico florido o flamígero llega procedente de tierras francesas, flamencas e inglesas, a principios de esta centuria. Ciudades como Barcelona, León y Toledo, serán centros de referencia. Otras ciudades se suman a ellas a mediados de siglo, cuando se consolidan los reinos hispánicos bajo la corona única de los Reyes Católicos.
Predomina la fantasía, y lo funcional queda oculto por una red de elementos ornamentales. Aparecen las bóvedas estrelladas de complicadas nervaduras con un sinfín de añadidos decorativos efectistas, y proliferan las suntuosas capillas funerarias, como la de don Álvaro de Luna en la Catedral de Toledo, o la del Condestable en la de Burgos.
También en esta época se concluirían muchas obras anteriores, como la torre de la Catedral de Toledo o las agujas de la de Burgos.
Algunos autores destacan entre los artistas de la época, como Juan Guas.
Importantes obras se inician o continúan en esta centuria, como son las catedrales de Murcia o la enorme de Sevilla; iglesias como la de la Cartuja de Miraflores en Burgos, San Juan de los Reyes en Toledo o San Pablo en Valladolid; Castillos como el de Manzanares el Real en Madrid, y Palacios como el del Infantado de Guadalajara, son representativos de este siglo.
Arquitectura Mudéjar
- Artículo desarrollado → Arquitectura mudéjar.
Es un fenómeno específico del arte hispano que no puede enfocarse desde la perspectiva clásica de los períodos o estilos arquitectónicos, ya que abarca un gran recorrido a lo largo de siglos, en un arte que no tiene parangón en ningún país europeo. Se trata de una arquitectura compleja que surge en tiempos de la Reconquista, creado tanto por parte de la población islámica y judía que trabaja al servicio de los dominadores cristianos, como por parte de éstos aleccionados por los vencidos.
A veces la arquitectura mudéjar se incluye en obras asociadas a estilos arquitectónicos concretos, como el románico, el gótico o el renacimiento, reuniendo en ellas elementos de ambas corrientes. Los materiales empleados son generalmente frágiles: el ladrillo, el yeso, la cerámica o la madera. Su aplicación se prodigó en toda clase de edificios, tanto de tipo religioso, como civil o militar. Algunos ejemplos son:
La Iglesia de San Lorenzo de Sahagún, de hacia principio del s. XIII. Con muros de ladrillo de gran espesor reforzados con arquerías ciegas vistas al exterior. Tiene cabecera de tres ábsides, uno por nave, y torre cuadrada cuyos cuerpos se estrechan en altura.
La La Aljafería de Zaragoza, cuya construcción se fecha en el siglo XIV. En ella Pedro IV vivió y realizó importante obras. Destaca la capilla de San Martín, usada por los reyes de Aragón y las ricas yeserías de todo el recinto.
La Sinagoga del Tránsito de Toledo, construida hacia 1357 y reformada a partir de 1494. De planta de salón, su exterior modesto no responde a la rica decoración que ofrece su interior, revestido de yeserías y cubierto por notable artesonado de madera a cuatro aguas.
Arquitectura Hispanomusulmana
- Artículo desarrollado → Arquitectura hispanomusulmana.
España fue el único país occidental sometido por la ocupación islámica en su expansión durante la Edad Media; hecho ocurrido en el largo período que va desde el año 711 a 1492. Esta larga coexistencia de las dos culturas durante casi ocho siglos, daría lugar a la arquitectura hispanomusulmana, creada por artistas de una y otra religión, así como por la población mixta surgida de la mezcla de ambas (los denominados mozárabes y mudéjares).
En el campo de la arquitectura se realizan muchas y grandes obras, algunas de las cuales se conservan felizmente, dando muestra de su pasado esplendoroso.
La arquitectura cordobesa y de Taifas. Obras fundamentales:
La Mezquita de Córdoba. Obra cumbre de la arquitectura iniciada el año 786 por Abderramán I en el solar de la antigua catedral de San Vicente. Continuada por sus sucesores y acabada por Almanzor hacia 987, sus modificaciones cristianas contribuyeron a su conservación.
La Alcazaba de Mérida es una de las mejores muestras de la arquitectura militar hispanomusulmana. Defendiendo la entrada a la ciudad desde el río, fue construida por Cháafar en el año 835. De planta cuadrangular, aprovecha anteriores obras romanas y elementos visigodos.
Medina Azahara, en las inmediaciones de la ciudad de Córdoba, la funda Abderrahamán III y se comienza en el año 936. Con palacios, edificios públicos y jardines de exquisito refinamiento, pronto sufrió el saqueo y la destrucción (año 1010) de las tropas berberiscas.
Los Baños del Bañuelo de Granada, son uno de los baños árabes más completos que nos han llegado hasta nuestros días. Fechable en el siglo XI, cuenta con los tres recintos fundamentales de este tipo de servicios.
La arquitectura de las dinastías africanas. Obras fundamentales:
El Alcázar de Sevilla, conjunto de palacios y jardines fuertemente defendidos a la entrada de la ciudad junto al Guadalquivir, guarda salas palaciegas de la dinastía taifa sevillana, algunas tan espectaculares como el Patio del Yeso, con sus finas arquerías del siglo XII.
La Mezquita Mayor de Sevilla la levantan los almohades en la segunda mitad del siglo XII, De ella quedan las galerías del gran Patio de Abluciones, y el monumental alminar, la popular (Giralda), comenzada en el año 1184 por Ben Baso.
La Alhambra en Granada, fundada durante la dinastía nazarí (1238) por Ben Alhamar. Los palacios nazaríes de su interior son, en general, obra del siglo XIV, y se complementan con los Jardines del Generalife, los más antiguos jardines islámicos que se conservan en España.
Arquitectura Renacentista
- Artículo desarrollado → Arquitectura renacentista en España.
La Arquitectura renacentista aparece en España cuando el denominado estilo Reyes Católicos, todavía goticista, comienza a enriquecerse a finales del siglo XV con motivos decorativos llegados de Italia, dando paso a una nueva tendencia donde predominará el gusto por lo clásico y lo estético sobre el sentimiento religioso.
El Renacimiento ocupa prácticamente todo el siglo XVI y se extiende por España con desigual intensidad. Ciudades como Salamanca, Sevilla, Alcalá de Henares o Úbeda revisten su fisonomía urbana con un lenguaje estético nuevo, generalmente asociado a poderosos mecenas procedentes de entidades religiosas o nobiliarias.
La arquitectura renacentista va evolucionando desde un primer abigarrado mundo decorativo del Plateresco hasta la extrema sobriedad del Clasicismo puro, llegando a amanerarse luego en sus formas dando lugar al denominado Manierismo.
Entre sus autores existen grandes arquitectos de indudable calidad, entre los que se pueden citar a Rodrigo Gil de Hontañón, Juan de Álava, Diego de Siloé, Andrés de Vandelvira, Hernán Ruiz II el Joven y Juan de Herrera. Algunas obras fundamentales son:
La Universidad de Alcalá de Henares levanta su espléndida fachada renacentista entre 1541 y 1553 a modo de colosal retablo en piedra, en tres cuerpos articulados por columnas y pilastras y con gran escudo imperial en el centro, según trazas de Rodrigo Gil de Hontañón.
La Catedral de Jaén la encarga el Cabildo a Andrés de Vandelvira en 1548. De planta rectangular, es una espléndida iglesia de salón de tres naves cubiertas por bóvedas vaídas. Destacan la Sacristía y la Sala Capitular, obras realizadas dentro del más estricto purismo clásico.
El Monasterio de El Escorial lo funda Felipe II como monasterio, palacio real y panteón familiar. Comenzado por Juan Bautista en 1563 y continuado por Juan de Herrera, es la obra de mayor empeño de la construcción civil española y una obra maestra de nuestra arquitectura.
La Catedral de Plasencia se inicia a partir de 1498 a instancias del obispo Gutiérrez Álvarez de Toledo. Intervienen en ella grandes maestros como Juan de Álava, Alonso de Covarrubias y Rodrigo Gil de Hontañón. Sus portadas son importantes ejemplos del mejor plateresco español.
La Universidad de Salamanca culmina su fachada plateresca en 1533. Es una extraordinaria obra decorativa desarrollada como un enorme tapiz, realizada con un virtuosismo plástico difícilmente superable que incluye grutescos, medallones y heráldica.
Arquitectura Barroca
El Siglo XVII
El siglo XVII llega a España con el asentamiento definitivo de la corte en Madrid en el año 1606, lo que da origen a un número importante de obras monumentales en la villa y sus alrededores, generalmente promovidas por el mecenazgo de la monarquía, la nobleza o importantes órdenes religiosas.
El primer lenguaje barroco es una evolución de lo herreriano con autores como Francisco de Mora, maestro mayor de las obras reales hasta 1610, Fray Alberto de la Madre de Dios, que empieza su carrera artística continuando obras iniciadas por él, o Juan Gómez de Mora, siguiente arquitecto en la dirección de obras las reales y uno de los principales protagonistas de esa centuria.
Hacia la mitad de siglo llega una tendencia decorativa más barroca, que en obras religiosas se traduce en camarines y columnas salomónicas y obras de grandes retablos. El último tercio lleva a un mayor ornato en alzados de fachadas y a un mayor uso de líneas curvas, con amplias molduraciones de un mayor sabor barroco. Una excelente nómina de arquitectos realizan su labor constructiva en Madrid y alrededores: Fray Lorenzo de San Nicolás (Iglesia de la Concepción Real de Calatrava, de Madrd), Francisco Bautista (Capilla de del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera, de Madrid), Alonso Carbonel (Palacio del Buen Retiro, de Madrid), o los hermanos Manuel y José del Olmo (Iglesia de las Comendadoras de Santiago, de Madrid). Entre todos se construirían o renovarían importantes centros religiosos y un buen número de edificios civiles, muchos de los cuales afortunadamente se conservan.
En el resto de España la actividad es desigual, destacando algunos centros en Castilla, Galicia, Aragón y Andalucía. Ciudades como Valladolid con Francisco de Praves; Santiago, con Domingo de Andrade; Zaragoza, con Juan de Marca; Granada, con Alonso Cano, o Sevilla, con Juan de Oviedo, son buenos ejemplos de ello.
Fachadas como la del Ayuntamiento de Toledo, la de la Iglesia de Santa María de Alcalá de Henares, o la del Hospital de San Agustín de Burgo de Osma, y la Capilla de Nuestra Señora de la Cinta en la Catedral de Tortosa en Tarragona, son notables muestras del barroco hispano de este siglo, así como las importantes fachadas de las catedrales de Granada, Calahorra en La Rioja, o Jaén.
El siglo XVIII
Acabada la Guerra de Sucesión de España llega la dinastía Borbónica a España. Con ella se reactiva la actividad constructiva y el barroco se despliega con todo esplendor durante los dos primeros tercios del siglo XVIII, hasta el momento en que aparece la nueva ideología neoclásica que acabaría por imponer su estética.
En este siglo el barroco se muestra especialmante en efectistas fachadas y en vistosos recubrimientos de interiores de movidas yeserías. En la arquitectura religiosa se impulsan los camarines, los transparentes y los sagrarios, con absoluta preferencia hacia los grandes efectos lumínicos y decorativos.
En Castilla destacan figuras de primer orden como: José Benito de Churriguera (Retablo de la Iglesia del Convento de San Esteban, de Salamanca), Alberto de Churriguera (Plaza Mayor de Salamanca), Andrés García de Quiñones (patio y torres de La Clerecía de Salamanca), Fray Pedro de la Visitación (Fachada de la Universidad de Valladolid), o Narciso Tomé (Transparente de la Catedral de Toledo).
En Andalucía surge la figura importante de Leonardo de Figueroa en Sevilla, autor de trabajos de muy alta calidad como la gran portada del Colegio de San Telmo; o Francisco Hurtado Izquierdo en Granada, que realiza el Sagrario de la Cartuja; Francisco Javier Pedrajas en Córdoba, con su espectacular Sagrario de la Iglesia de la Asunción de Priego, o Vicente Acero, autor del audaz proyecto para la Catedral de Cádiz. En Sevilla se levanta la Real Fábrica de Tabacos, el mayor edificio levantado en España en este siglo, iniciado en 1726 y acabado sobre 1757.
En el levante español destacan Hipólito Rovira, con su fachada para el Palacio del marqués de Dos Aguas de Valencia y Jaime Bort, que realiza la portentosa fachada de la Catedral de Murcia.
En La Rioja hay que mencionar la fachada de la Catedral de Logroño, con portada de Juan Bautista Arbaiza y Juan Raón y torres de Martín de Beratua, y en Aragón la Iglesia del Real Seminario de San Carlos Borromeo de Zaragona, decorada por el jesuita Pablo Diego Lacarre.
Mientras que en Galicia la figura indiscutible es Fernando Casas y Novoa, cuyas importantes obras en Santiago de Compostela culminan con la grandiosa fachada barroca levantada en el frente de la catedral. Muy importante es también Lucas Antonio Ferro, que trazaría la Capilla de las Angustias de Abajo, hoy parroquia de San Fructuoso.
Arquitectura de los Borbones
Los Borbones llegan a España tras la Guerra de Sucesión con la subida al trono del duque de Anjou, bisnieto de Felipe IV, imponiendo una moda extranjera llegada de Francia y una cierta pérdida de identidad nacional, apenas mantenida en arquitectura por artistas como Pedro Ribera, Narciso Tomé o Churriguera. El nuevo rey Felipe V y su primera esposa María Luisa de Saboya, despreciando la cultura local pronto se rodea de artistas extranjeros que ocupan cargos principales en palacio, arrastrando en esta moda a nobles y personajes de la alta jerarquía eclesiástica. Isabel de Farnesio, segunda esposa del rey, aumenta esta tendencia italofrancesa en la corte española.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se crea en Madrid a instancias de los defensores de la creación de una Academia que enseñase métodos y reglas de pintura, escultura y arquitectura. En 1744 Felipe V aprueba las Normas de la Academia, firmando sus estatutos en 1751, siendo el escultor y arquitecto italiano Giovanni Domenico Olivieri su primer Director general.
El Palacio Real de Madrid constituye el ejemplo más importante de esta tendencia, realizado por extranjeros y con una arquitectura de espaldas a la tradición y cultura españolas.
- Artículo desarrollado → Palacio Real de Madrid.
El Palacio de la Granja de San Ildefonso se nace por voluntad de Felipe V que desea retirarse de sus obligaciones reales, comprando en 1720 terrenos de la Granja de san Ildefonso, propiedad de los jerónimos del Parral de Segovia. El proyecto va para Teodoro Ardemans, iniciando las obras en 1721, aunque jardines y estatuas recaen sobre artistas franceses. Acabado en 1723, su imagen responde a la estética francesa. La gran fachada la crea Juvara y la dirige Sacchetti. Destaca la Colegiata, al fondo de la fachada, con fachada curva entre torres rematadas por chapiteles octogonales. Magníficos son sus jardines, fuentes y estatuas, creados hasta 1740 bajo la añoranza de Versalles.
El Palacio de Aranjuez surge tras el incendio (1748) del viejo palacio de este real sitio. Fernando VI manda a Santiago Bonavía rehacerlo, junto con su entorno: se tiran casas, se plantan árboles y se crean monumentos. Avenidas radiales convergen en palacio, al gusto Versalles, comenzando las obras en 1759 y acabado en cuatro años en torno a un patio central, con magnífica fachada principal flanqueada por pequeñas torres. En 1761 Sabatini cambia el esquema inicial abriendo dos alas laterales desde ella, creando un gran espacio frontal a modo de patio de armas. Sus jardines y fuentes son monumentales, con conjuntos importantes como el jardín de la Isla o el del Príncipe.
El Palacio de Riofrío se debe al deseo personal de Isabel de Farnesio quien, al fallecer Felipe V trata de mantenerse independiente frente a su hijastro el rey Fernando VI. Se complementa con un teatro, un convento, y cuarteles para un cuerpo de guardia; más jardines, huerta y una alameda. Se inicia en 1752 y tras la muerte de Fernando VI, Isabel vuelve a Madrid como regente de su hijo Carlos III, parándose las obras. De planta casi cuadrada de 84 m. de lado, tiene tres plantas de altura en torno a un gran patio central.
Edificios religiosos como La Capilla del Palacio del Pardo (Francois Carlier, 1738), la Basílica de San Miguel de Madrid (Santiago Bonavía, 1738), o el Real Monasterio de la Visitación de Nuestra Señora (Las Salesas Reales) (Francios Carlier, 1950), son también ejemplos de esta nueva tendencia estética de nuestra arquitectura.
Arquitectura Neoclásica
El movimiento neoclásico surge en el último tercio del siglo XVIII, coincidiendo con la Revolución Francesa y todo el cambio social y político que ello ocasiona, y se extiende hasta casi la mitad del siglo XIX.
Un hecho trascendental en España anterior a este momento es la pérdida del Alcázar de Madrid en 1734 y la necesidad de construir un nuevo Palacio Real, al gusto de la época representado por la arquitectura cortesana de Francia e Italia. Sería Filippo Juvara, último gran arquitecto del barroco italiano, de especial gusto por los órdenes clásicos, el llamado para tal proyecto, y entre sus colaboradores tuvo a un Ventura Rodríguez que supo plasmar el barroco clasicista de la corte, sirviendo de puente hacia el neoclasicismo.
Esta transición hacia el Neoclasicismo comenzaría con el Palacio de la Granja de San Ildefonso, iniciado en barroco por Teodoro Ardemans y continuado por Juvara y Sachetti, en una evolución constructiva que se sigue en otros muchos casos.
La figura del momento es Ventura Rodríguez, que formado junto a sus maestros italianos trabaja el barroco clasicista primero y el neoclasicismo después. Sus obras para el Sagrario de la Catedral de Jaén y para la Santa Capilla de la Basílica del Pilar de Zaragoza, lo avalan como un gran maestro. Una de sus obras más conocidas es la Antigua Casa de Correos, en la Puerta del Sol de Madrid, o sus diseños para las fuentes monumentales de la Cibeles, Apolo o Neptuno.
Otra obra sobradamente conocida es la Puerta de Alcalá de Madrid, obra de Francesco Sabatini, o la Real Aduana en la calle Alcalá, hoy Ministerio de Hacienda, proyectado a la manera de gran palacio romano.
Obras importantes fuera de Madrid son: el Altar de San Julián en la Catedral de Cuenca, la Iglesia del Temple en Valencia, la fachada del Ayuntamiento de Cádiz, la Iglesia de San Miguel en Barcelona, la fachada de la Catedral de Lugo, o la de la Catedral de Pamplona.
La gran figura del neoclasicismo es Juan de Villanueva, aventajado alumno de la Academia de San Fernando, formado en Roma. Su obra emblemática es el Museo del Prado en Madrid, comenzado hacia 1785, uno de los mejores edificios neoclásicos creados. Otras obras de especial importantes son el Oratorio del Caballero de Gracia y el Observatorio Astronómico, ambas en Madrid.
Isidro González Velázquez (autor del Salón de Cortes del antiguo convento de doña María de Aragón, hoy salón del Senado, o la Casita del Labrador de Aranjuez), y Antonio López Aguado (autor del Teatro Real y de la Puerta de Toledo, ambas en Madrid)
Otros arquitectos importantes son Silvestre Pérez autor de la iglesia parroquial de Motrico y la de Bermeo, de un neoclasicismo radical, y Custodio Teodoro Moreno, que acabó obras iniciadas por Villanueva y por López Aguado.
En Barcelona José Más y Villa creó la fachada para su Ayuntamiento, y en Sevilla José Echamorro obras como la Iglesia de San Bernardo o la de Iglesia de San Ildefonso.
Arquitectura del siglo XIX
- Artículo desarrollado → Arquitectura del siglo XIX en España.
El siglo XIX es época de profundos cambios en la sociedad, lo que origina grandes cambios en la arquitectura. Aparece el ferrocarril como revolucionario medio de transporte y el acero como material inédito en la construcción. Aparece el Urbanismo, que entiende la ciudad como un todo unificado. Surgen los ensanches en las grandes ciudades y la creación de las Escuelas de Arquitectura de Madrid y Barcelona apareciendo una nueva tendencia: el eclecticismo, y se crean edificios nuevos, como las grandes estaciones de trenes o los palacios de Exposiciones.
Algunos estudiosos de este siglo consideran cuatro fases:
- El Academicismo neoclásico, heredero de la Ilustración, donde la Norma condiciona toda la obra. Como ejemplo, la Puerta de Toledo de Madrid, obra de Antonio López Aguado.
- El Romanticismo, donde los órdenes se tratan con libertad, en especial en las fachadas, como en el Palacio del marqués de Salamanca, de Madrid, obra de Narciso Pascual y Colomer.
- El Eclecticismo, que utiliza cualquier elemento compositivo conocido para su composición, como en la Catedral de la Almudena de Madrid, proyectada por Francisco de Cubas en 1881, que introduce en su composición elementos de distintas tendencias artísticas.
- El Personalismo, con elementos nuevos y formas sorprendentes. Ejemplo de esta tendencia es el actual Museo de Zoología del Parque de la Ciudadela de Barcelona, obra de 1888 de Luis Doménech y Montaner.
Importantes edificios se levantan en España en este siglo, algunos en antiguos terrenos ganados por las sucesivas desamortizaciones a la iglesia, creándose nuevas plazas y abriéndose amplias avenidas en las principales ciudades españolas.
Madrid y Barcelona gozan de una brillante actividad constructiva, y entre los notables edificios de este siglo están el Palacio de Cristal de 1886, creado por Ricardo Velázquez Bosco o el Palacio del Congreso de la Carrera de San Jerónimo, obra de 1870 de Pascual y Colomer. El Teatro del Liceo, de Miguel Garriga Roca, comenzado en 1845 o el Arco del triunfo de Barcelona para la Exposición Internacional de Barcelona de 1888, obra de José Vilaseca Casanovas.
En este siglo se abren nuevas avenidas y plazas y sobre todo se inician los grandes ensanches de ciudades como Madrid (1857), obra de Carlos María de Castro, o Barcelona, obra de Ildefonso Cerdá proyectada en 1859.
Es el momento de importantes teatros en toda España: Murcia, Teatro Romea; Las Palmas de Gran Canarias, Teatro Pérez Galdós; Bilbao, Teatro Arriaga; Oviedo, Teatro Campoamor (1882); o Cádiz (Teatro Falla).
Aparecen las grandes estaciones de ferrocarril, en general diseñada por arquitectos e ingenieros, como la de Estación de Atocha en Madrid, o la de Sevilla. Finalmente se citan algunas Plazas de Toros de este siglo: la de las Ventas en Madrid, inaugurada en 1874, la de Valencia, de 1859, con cuatro pisos de arcos de ladrillo, o la de el Puerto de Santa María, (Cádiz), más academicista, que se inaugura en 1880.
Arquitectura del siglo XX
- Artículo desarrollado → Arquitectura del siglo XX en España.
- De primeros de siglo hasta 1936.
Aparece el modernismo cuya figura indiscutible es Antonio Gaudí, que en 1883 se encarga de la dirección de las obras del templo de la Sagrada Familia. Al tiempo crea el Palacio Episcopal de Astorga y en 1892 acaba su Casa de Botines de León. La Casa Milá, el Parque Güell o la Casa Batlló son otras de sus obras más importantes.
En Madrid triunfa el eclecticismo con arquitectos como Antonio Palacios Ramilo y Joaquín Otamendi con su Palacio de Comunicaciones en la Plaza de Cibeles, de 1903-1918. En Valencia la Exposición Regional de 1909 dio oportunidad para ejemplos como el edificio del Ayuntamiento, obra de Carlos Carbonell Pañella y Francisco Mora Berenguer de principios de siglo. En Andalucía el modernismo tuvo importante eco en Sevilla, y como caso excepcional en Melilla con la figura de Enrique Nieto Nieto.
La Exposición Universal de Barcelona de 1929 fue motivo de importantes obras en la ciudad. Su emblema fue el Palacio Nacional, hoy Museo de Arte de Cataluña, creado en 1929 por Pedro Doménech Roura, Eugenio Pedro Cendoya y Enrique Catá Catá. En ese mismo año inaugura Sevilla su Exposición Iberoamericana de Sevilla, levantando Aníbal González la enorme Plaza de España, obra representativa de la Exposición.
En 1927 se crea una Junta para la creación de la Ciudad Universitaria de Madrid, siendo director de las obras Modesto López Otero. Aparece un nuevo movimiento, el Racionalismo con autores comprometidos con el lenguaje moderno y se funda el GATEPAC cuyo más destacado arquitecto fue Fernando García Mercadal. La llegada del hormigón armado a principios de siglo trae nuevas posibilidades, con compañías constructoras especializadas y el uso del hormigón al servicio de la arquitectura.
- De 1940 hasta final de siglo.
La Guerra Civil Española tuvo consecuencias directas en la arquitectura en las décadas posteriores. De entonces son los Nuevos Ministerios de Madrid, de Secundino Suazo, acabado en 1936. La Plaza de la Moncloa es el espacio representativo del estilo monumental del momento, con obras como el Ministerio del Aire (1942-57), de Luis Gutiérrez Soto o el Arco del Triunfo, (1949-56), de Modesto López.
La Universidad Laboral de Gijón, 1946 es obra de grandes proporciones de Luis Moya Blanco. Obra espectacular es la del Valle de los Caídos de 1939 a 1959, proyectada por Pedro Muguruza como monumento, abadía, centro de estudios sociales y lugar de peregrinación.
A partir de los años cincuenta surgen arquitectos como José Antonio Cordech, Alejandro de la Sota, Miguel Fissac o Francisco Javier Sáenz de Oiza. Un caso especial es la construcción del Centro Azca de Madrid, de Antonio Perpiñá Cebriá, entre 1954 y 1965.
En los años sesenta Ricardo Bofill y su taller diseñan un nuevo tipo de clasicismo experimental con tecnología muy avanzada; en Madrid aparecen grandes almacenes como el Galerías Preciados de calle Goya, 1970, de Francisco Bassó y Francisco Javier Martínez Feduchy y las Torres Colón, obra de Antonio Lamela de entre 1969 y 1976. En 1980-83, Fernando Higueras Díaz crea el Centro Comercial La Vaguada de Madrid en colaboración con César Manrique.
Importantes son también Luis Peña Ganchegui (Plaza del Tenis en San Sebastián, 1977), José María García de Paredes (Auditorio Manuel de Falla de Granada, 1974-78) o Rafael Moneo, (Museo de Arte Romano de Mérida, 1980-5).
Cerrando esta breve relación, se citan importantes eventos de 1992, como la Exposición Universal de Sevilla, con edificios como la nueva Estación de Santa Justa, de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García; ó los Juegos Olímpicos de Barcelona, con su Villa Olímpica, obra de José Martorell, Oriol Bohigas y otros.
La apuesta por la arquitectura cultural de los grandes museos da lugar al Museo Guggenheim Bilbao, obra del arquitecto Frank Gehry, de 1993, o el de las Artes y las Ciencias de Valencia, diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, de 1998.
Referencias
| | |
|---|---|
| |
Bibliografía
- Arquitectura prerromana y romana, prerrománica y románica, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 1. Editorial Planeta, año 1985.
- Arquitectura gótica, mudéjar e hispanomusulmana, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 2. Editorial Planeta, año 1985.
- Arquitectura renacentista, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 3. Editorial Planeta, año 1985.
- Arquitectura barroca de los siglos XVII y XVIII, arquitectura de los Borbones y neoclásica, en:Historia de la Arquitectura Española, Volumen 4. Editorial laneta, año 1985.
- Arquitectura del siglo XIX, del modernismo a 1936 y de 1940 a 1980, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 5. Editorial Planeta, año 1985.
Notas