La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Arquitectura del siglo XX en España

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar

Desde principios de siglo hasta 1936

Casa Batlló, en Barcelona, obra de Antonio Gaudí.

A principios de siglo sigue vigente el eclecticismo que permitía tomar cualquier estilo anterior y mezclar distintos estilos en un mismo edificio. El art nouveau francés aporta grandes dosis de goticismo y de exotismo, que pasan al modernismo; si bien en cada país el exotismo se inspira en fuentes distintas, y en España preferentemente en el arte islámico.

El modernismo tiene especial desarrollo en Cataluña y concretamente en Barcelona, que por entonces acomete su ensanche urbanístico en 1859 según el proyecto de Idefonso Cerdá. De entre los arquitectos modernistas catalanes destacan Luis Doménech y Montaner y José Vilaseca Casanovas. Al primero se debe el Palacio de la Música Catalana de la calle Alta de San Pedro de Barcelona, comenzado en 1905; y al segundo, la conocida casa Bruno Cuadros en la Rambla de Barcelona.

La figura indiscutible de la arquitectura modernista es Antonio Gaudí, activo desde 1878 a 1926. Su obra plantea aires decorativos orientales y la originalidad del azulejo troceado y los arcos y bóvedas de diseños inéditos. El Palacio Güell nace con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. En 1883 se encarga de la dirección de las obras del templo de la Sagrada Familia, donde incluye cambios muy personales. Al mismo tiempo crea el Palacio Episcopal de Astorga, cuyo proyecto tendría que reformar por imposición de la Academia. En 1892 acaba su Casa de Botines de León, de aspecto medieval y realizado con estructura de hierro en su planta baja. En 1906 firma el proyecto de la Casa Milá, una de sus obras maestras y más conocidas, junto con el conocido Parque Güell o la Casa Batló, otras de sus obras más interesantes.

En Madrid existía la Escuela de Arquitectura desde el año 1845, heredera de las enseñanzas clasicistas de la Academia de Bellas Artes. Por entonces fue muy importante aún la arquitectura neomudéjar, y el modernismo dejó bellos ejemplos en la capital, como la fachada del Palacio Fernández Longoria, hoy Sociedad General de Autores de España, obra de José Grases Riera de 1902. Triunfa también el eclecticismo con arquitectos como Leonardo Rucabado Gómez (Edificio del Credit Lyonnais en Plaza de Canalejas de Madrid (1914 a 1918) o Antonio Palacios Ramilo y Joaquín Otamendi Machimbarrena, con su Palacio de Comunicaciones en la céntrica Plaza de Cibeles, de 1903-1918.

Zaragoza celebra en 1908 la Exposición Hispano-Francesa conmemorativa del sitio de 1808, siendo director de la exposición Ricardo Magdalena Tabuenca, autor del Museo Provincial de Bellas Artes, de 1908. Otro autor importante en este centro sería Francisco Albiñana, que realiza el Círculo Mercantil Industrial de esta ciudad.

En Valencia la Exposición Regional de 1909 dio oportunidad para una gran actividad constructiva, con ejemplos significativos como la Estación del Norte, de Demetrio Ribes Marco de 1909 o el edificio del Ayuntamiento, obra de Carlos Carbonell Pañella y Francisco Mora Berenguer construido en las primeras décadas del siglo XX.

En Andalucía el modernismo tuvo importante eco en Sevilla, con obras como la Casa Laureano Montoto en calle Alfonso XII, de Aníbal González, 1905 ó el Laboratorio Municipal, obra de 1912 de Antonio Arévalo Martínez. Y como caso excepcional, en Melilla aparece la figura de Enrique Nieto Nieto, con obras tan interesantes como el Edificio Reconquista (1914) o el Ayuntamiento, de 1949.

En Bilbao se construye el Teatro Campos Elíseos, obra de Alfredo Acebal Gordon de 1902, o el imponente edificio de la Diputación Provincial, diseñado por Luis Aladrén Mendívil, concluido en 1900.

La Exposición Universal de Barcelona de 1929 fue motivo de importantes obras para esta ciudad. Emplazado en el Parque de Montjuic, su obra emblemática fue el Palacio Nacional, hoy Museo de Arte de Cataluña, creado en 1929 por Pedro Doménech Roura, Eugenio Pedro Cendoya y Enrique Catá Catá. Además se crearon muchas e importantes obras como el Estadio Olímpico, obra de Pedro Domènech, o el Pueblo Español, por los arquitectos Ramón Reventós y Francisco Folguera.

Plaza de España de Sevilla (detalle), obra de Aníbal González de 1929.

En ese mismo año inaugura Sevilla su Exposición Iberoamericana. Jean C. Forestier diseña el gran Parque de María Luisa en terrenos del antiguo Palacio de San Telmo entre 1911 y 1914 y Aníbal González, primer director general del Certamen, los edificios de la Plaza de América: el palacio de Bellas Artes, de estilo neorenacentista y hoy Museo Arqueológico de Sevilla, el de Artes Decorativas, en estilo neomudéjar y el Pabellón Real, de estilo neogótico; y llevó a cabo la enorme Plaza de España, obra emblemática de la Exposición. Le sustituye Vicente Traver, que realiza el pabellón de Sevilla, actual Gran Casino, o la portada neobarroca de acceso al recinto.

En 1927 Alfonso XIII crea una Junta para gestionar un proyecto de ciudad universitaria de Madrid, siendo director de las obras Modesto López Otero: un proyecto que establecía grupos de edificios para las distintas disciplinas universitarias, más los administrativos y de servicios. En las obras interviene el ingenieros Eduardo Torroja que colabora en la Facultad de Ciencias Físicas Químicas y Matemáticas y en las instalaciones deportivas. De 1932 son la Escuela Superior de Arquitectura, de Pascual Bravo Sanfeliu y el Colegio Mayor Antonio de Nebrija, de Luis Lacasa Navarro.

Al tiempo aparece un nuevo movimiento, contrario a las academias y a las decoraciones Art Nouveau, llamado Racionalismo que procedente de Alemania se difunde por el resto de Europa y América. En 1930 se celebra en Zaragoza una exposición de arquitectos y arte contemporáneos con autores comprometidos con el lenguaje moderno, y se funda el GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para la Arquitectura Contemporánea), cuyo más destacado arquitecto fue Fernando García Mercadal.

Luis Gutiérrez Soto es autor del aeropuerto de Barajas (1930) de Madrid, mientras que en Cataluña destaca la obra de José Luis Sert, y en Canarias la figura de Miguel Martín Fernández de la Torre, con el edificio del Cabildo Insular de las Palmas de Gran Canaria, de 1932.

La llegada del hormigón armado a principios de siglo trae nuevas posibilidades. Surgen las compañías constructoras especializadas, generalmente asociadas a ingenieros que colaboran para levantar primero puentes o canales, y más tarde edificios de todo tipo. Es el caso de los hoteles Palace de Madrid (1910-1914) o Ritz de Barcelona. Figura especial es Eduardo Torroja, que en los años cuarenta supone la consagración de la ingeniería artística y el uso del hormigón (Mercado de Algeciras o el Hipódromo de la Zarzuela) al servicio de la arquitectura.

Desde 1940 hasta final de siglo

La Guerra Civil Española tuvo consecuencias directas en la arquitectura en las décadas posteriores al conflicto. Una, el exilio de muchos buenos profesionales a países extranjeros; y otra, el control por parte de los vencedores en la labor de la reconstrucción del país. El resultado fue bastante heterogéneo y tuvo el rechazo por parte de la crítica más progresista. Ya en abril de 1939 se creó el Instituto Nacional de la Vivienda, y en junio se coordinó la Primera Asamblea Nacional de Arquitectos, con ponencias sobre temas como “Reestructuración nacional” o “Plan de ciudades”. En el mismo mes de abril se crea la Junta de Reconstrucción de Madrid como capital del estado.

De entonces es el edificio de los Nuevos Ministerios de Madrid, comenzados a construir por Secundino Suazo durante la República y concluido en 1936. La Plaza de la Moncloa, de 1949, se crea como espacio representativo del estilo monumental del momento, con obras como el Ministerio del Aire (1942-57), de Luis Gutiérrez Soto, el Arco del Triunfo, (1949-56), de Modesto López Otero y Pascual Bravo Sanfeliú, o el Monumento a los Caídos de la Moncloa, de Manuel Herreros Palacios.

Importantes obras se llevan a cabo en otras ciudades de España, como el edificio del Banco Vitalicio del Paseo de Gracia de Barcelona, realizada de 1937 a 1946 por Luis Bonet Gari, la Casa Consistorial de la Plaza del Pilar de Zaragoza, de 1941 a 1946, de Alberto de Acha Urioste, Ricardo Magdalena Gayán y Mariano Nasarre, o el Monumento a los Caídos de Santa Cruz de Tenerife, de 1946 a 47, de Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo.

La Universidad Laboral de Gijón, 1946-50, es obra significativa de Luis Moya Blanco, de enormes proporciones y no pocas singularidades. Una obra espectacular es la realizada en el Valle de los Caídos de 1939 a 1959, proyectada por Pedro Muguruza como monumento y abadía, además de centro de estudios sociales y lugar de peregrinación.

A partir de los años cincuenta surgen notables arquitectos como José Antonio Cordech (Edificios de oficinas Trade, en Avda. de Carlos III , 1965-69) y Manuel Valls, ambos en Barcelona; Francisco Cabrero (Edificio de Sindicatos, 1950-1956), Alejandro de la Sota, Miguel Fissac (Iglesia del Teologado de San Pedro Mártir de Alcobendas (Madrid), de 1955; Francisco Javier Sáenz de Oiza (las Torres Blancas de la Avenida de América de Madrid, 1960-1968) o José Luis Fernández del Álamo, con la creación de poblados como el de Vegaviana (Cáceres), en 1954. Un caso especial sería la construcción del gran Centro Azca de Madrid, de Antonio Perpiñá Cebriá, entre 1954 y 1965, en el Paseo de la Castellana, creado mediante concurso de ideas entre los mejores arquitectos del momento.

En los años sesenta José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún crean el edificio del Selecciones del Reader´s Digest de Madrid (1963-65); y Ricardo Bofill y su taller a partir de 1963 diseñan un nuevo tipo de clasicismo experimental y libre apoyado con tecnología muy avanzada, con resultados como La Muralla Roja en Calpe o las viviendas del barrio Gaudí de Reus

En Madrid, diseños novedosos dan lugar a obras como el Edificio Beatriz de la calle Velázquez de Madrid, construido ente 1971 y 1975 según proyecto de Eleuterio Población Knape, y en el ámbito comercial aparecen grandes almacenes como el Galerías Preciados de la calle Goya, obra de 1970 a 1973 de Francisco Bassó y Francisco Javier Martínez Feduchy. En Barcelona, la Torre Urquinaona es obra de Antonio Bonet Castellana de 1968-73.

Las Torres Colón o de Jerez son obra de Antonio Lamela realizada entre 1969 y 1976. Fernando Higueras Díaz realiza una arquitectura singular como es el Centro Comercial La Vaguada de Madrid (1980-83), en colaboración con el artista canario César Manrique.

Interior del Museo de Arte Romano de Mérida, obra de Rafael Moneo de 1980.

Importantes son también las figuras de Luis Peña Ganchegui (Plaza del Tenis en San Sebastián, 1977), José María García de Paredes (Auditorio Manuel de Falla de Granada, 1974-78), Francisco Javier Sáenz de Oiza (Edificio Banco de Bilbao en el Centro AZCA de Madrid, de 1971 a 1981) o Rafael Moneo, (Museo de Arte Romano de Mérida de 1980).

Cerrando esta breve relación, se citan importantes eventos celebrados en 1992, tales como la Exposición Universal de Sevilla, con edificios como la nueva Estación de Santa Justa, obra de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García, o el Pabellón de España en la Exposición, obra de Julio Cano Lasso; ó los Juegos Olímpicos de Barcelona, con actuaciones como la Villa Olímpica, obra de José Martorell, Oriol Bohigas, David Mackay y Alberto Puigdomènech.

La apuesta por la arquitectura cultural de los grandes museos es otra baza importante en estos tiempos. El Museo Guggenheim Bilbao, obra del arquitecto americano Frank Gehry, de 1993, o el Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia, diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, inaugurado en 1998, son buenos ejemplos de ello.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Arquitectura del siglo XIX, del modernismo a 1936 y de 1940 a 1980, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 5. Editorial Planeta, año 1985.

Notas