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Arqueología bíblica

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La arqueología bíblica es la parte de la arqueología que se especializa en el estudio de los restos materiales que tienen relación directa o indirecta con los relatos bíblicos, sean estos del Antiguo (Tanaj) o del Nuevo Testamento, y con la historia y cosmogonía de las religiones judeocristianas. El lugar principal de esta parte de las ciencias arqueológicas es lo que en dichas religiones es denominado Tierra Santa, y desde la perspectiva occidental Medio Oriente. Si bien los elementos principales de la arqueología bíblica son referentes teológicos y religiosos en su mayoría, esta es una ciencia en toda su dimensión metodológica. Como sucede con otros registros históricos de otras civilizaciones, los manuscritos deben ser comparados con otras sociedades contemporáneas de Europa, Mesopotamia y África. Las técnicas científicas empleadas son las mismas de la arqueología en general como las excavaciones y la datación por radiocarbono, entre otras. En contraste, la arqueología del antiguo Medio Oriente trata simplemente del Antiguo Oriente Próximo, o Medio Oriente, sin particulares consideraciones acerca de si sus descubrimientos se relacionan con la Biblia.

La arqueología bíblica es una materia de estudio polémica, con varios puntos de vista sobre cuál es el propósito y las metas que esta tiene o debe tener. En la sección de comentarios profesionales se pueden encontrar diversos puntos de vista de destacados arqueólogos.

Índice

[escribe] La arqueología

Para comprender el significado de la arqueología bíblica, es necesario comprender primero dos conceptos: la arqueología como marco científico y la Biblia como objeto de investigación. La arqueología es una ciencia, no en sentido aristotélico cognitio per causas, sino en el sentido moderno como conocimiento sistemático[1]. Sobre este punto amplía Vicente Vilar que la arqueología es al mismo tiempo técnica y ciencia: como técnica busca los restos materiales de las civilizaciones antiguas y trata de reconstruir en lo posible el ambiente y las organizaciones de una o varias épocas históricas [2]; como ciencia moderna es bastante reciente y, como dice Benesch, es una ciencia de apenas 200 años y, sin embargo, ha hecho cambiar definitivamente nuestra idea sobre el pasado[3]. Podría pensarse que la arqueología tendría que hacer caso omiso de los datos ofrecidos por las religiones y por muchos sistemas filosóficos. Contrariamente, aparte del mucho material factual que ellos producen como lugares de culto, elementos del orden sagrado y otras cosas científicamente observables, existen otros aspectos que son igualmente importantes para la investigación científica arqueológica como los ritos, libros sagrados y las costumbres. El mito es comúnmente utilizado en arqueología y en historia como una pista de lo que este esconde en su transfondo, proceso llamado por Bultmann la "desmitificación" - el más notable ejemplo son los poemas de Homero y la ya no tan mítica ciudad de Troya -. Esta nueva percepción contemporánea del mito, desarrollada principalmente por Bultmann, motivó a ciencias como la arqueología a buscar en los territorios señalados en los relatos bíblicos[4][5].

[escribe] Arqueología bíblica

La arqueología bíblica es la disciplina que se ocupa de la recuperación e investigación científica de los restos materiales de culturas pasadas que pueden iluminar los periodos y descripciones de la Biblia. Un amplio arco de tiempo que comprende entre el año 2000 adC y 100 ddC.[6]. Otros autores prefieren hablar de "arqueología de Palestina" y con ello determinan aquellos territorios que están al este y al oeste del Río Jordán. Este último señalamiento lleva a concluir que la "arqueología bíblica", o de "Palestina", está circunscrita a los territorios que sirvieron de escenario en los relatos bíblicos.

La razón de ser de la arqueología bíblica radica en que permite un conocimiento científico de los pueblos que habitaron las llamadas tierras bíblicas, su historia, su cultura, su identidad y sus desplazamientos, lo que hace posible una ubicación concreta de los relatos y confrontarlos con su historicidad, no siempre coincidente. Sobre este punto dice Kaswalder que, anteriormente, la escuela estadounidense e israelí de arqueología bíblica recurría a la arqueología como prueba de la historicidad de los relatos bíblicos, como lo hacían autores de la talla de W.F. Albright, G.E. Wright y Y. Yadin. Hoy, en cambio, la arqueología no pretende probar las afirmaciones de la Biblia sino descubrir el mundo histórico en el cual los libros bíblicos tomaron consistencia y significado[7]. De esta orientación, anunciada por P. Kaswalder,[8] se puede retener lo siguiente, de acuerdo a la clasificación presentada por el papirólogo catalán Joan Maria Vernet[9]:

[escribe] Espacio

El espacio geográfico en el que se circunscribe la arqueología bíblica es sin duda las tierras bíblicas, llamadas también de manera religiosa "Tierra Santa". Sobre este punto existen muchas perspectivas de los autores, pero de manera muy particular, los trabajos de arqueología bíblica se centran en los territorios de Israel, Palestina y Jordania. Para muchos autores existen otros escenarios mencionados por los relatos bíblicos y de una gran importancia para su hilo conductor: Egipto, Siria y Mesopotamia en el cual coinciden sobre todo científicos interesados en el Tanaj. Asia Menor, Macedonia, Grecia y Roma tienen más conexión con los relatos neotestamentarios.

[escribe] Tiempo

De la misma manera que los criterios espaciales varían según los diversos puntos de vista de autores diferentes, también sucede lo mismo con los criterios temporales. Kaswalder comenta:

[escribe] Historia

La historia de la arqueología bíblica es tan reciente como la de la arqueología en general y, lógicamente, su desarrollo tiene que ver con el descubrimiento de hallazgos antiguos de primera importancia para la misma. Los siguientes son los hallazgos arqueológicos bíblicos más importantes de las últimas décadas según la recopilación del Centro de Estudios Ratisbone de Jerusalén[11]:

[escribe] Algunos descubrimientos

La arqueología bíblica es también objeto de célebres falsificaciones motivadas por múltiples intereses. Una de las más célebres se presentó en 2002, cuando se publicó el supuesto hallazgo de un osario con una inscripción que decía "Jacob, hijo de José y hermano de Jesús". En realidad el hallazgo se había producido veinte años atrás, tras los cuales la pieza sufrió un extraño cambio de manos y la inscripción se hizo posteriormente, dado que ni siquiera corresponde al patrón de la época[13].

[escribe] Etapas de la arqueología bíblica

El desarrollo de la arqueología bíblica ha tenido diferentes periodos que la han marcado, a saber:

[escribe] Escuelas arqueológicas

La arqueología bíblica es materia de permanente debate. Uno de los objetos de mayor disputa es el periodo de la monarquía en Israel y en general la historicidad de la Biblia frente a la cual se pueden definir vagamente dos escuelas del pensamiento: minimalismo y maximalismo bíblicos, así como el método no-histórico de leer la Biblia, es decir la tradicional lectura religiosa de esta. Debe notarse que las dos escuelas no constituyen unidades sino un espectro que hace difícil definir campos y límites, pero se pueden establecer puntos descriptivos.

[escribe] Minimalismo bíblico

El minimalismo bíblico o Escuela de Copenhague enfatiza que la Biblia debe ser leída y analizada ante todo como una colección de narraciones y no como un cuidadoso recuento histórico de la prehistoria del Medio Oriente. En 1968 Niels Peter Lemche y Heike Friis escribieron dos ensayos en los que llamaban a una revisión completa en los modos en que se estaba leyendo la Biblia y sacando conclusiones históricas de la misma[17].

G. Garbini con su "Historia e ideología del Israel antiguo" [18], T.L. Thompson con "Historia antigua de los israelitas: de fuentes escritas y arqueológicas"[19] y P.R. Davies con su obra "En búsqueda del "Antiguo Israel"[20], construyen las bases de lo que llegó a ser el minimalismo bíblico. Davies, por ejemplo, dice que el Israel histórico sólo puede ser encontrado en los restos arqueológicos, el Israel bíblico se percibe sólo en las Escrituras y el Israel antiguo como una amalgama de ambos. Thomson y Davies ven el Antiguo Testamento (Tanaj) como una creación mítica de una minoritaria comunidad de judíos en Jerusalén después del tiempo que la Biblia señala como el retorno del exilio de Babilonia (después del 539 adC en adelante). Para esta escuela del pensamiento, ninguno de los más primitivos recuentos bíblicos tiene una solidez histórica y sólo algunos de los más recientes poseen pequeños fragmentos de una genuina memoria histórica que son los únicos puntos respaldados por los descubrimientos arqueológicos. En consecuencia, los recuentos acerca de los patriarcas bíblicos son tenidos como ficción, las doce tribus de Israel nunca existieron, tampoco los reyes David y Saúl ni la unidad de la monarquía bajo David y Salomón.

[escribe] Maximalismo bíblico

El término "maximalismo" puede generar confusiones dado que algunos lo relacionan con la "inerrancia bíblica"[21] y no todos los maximalistas pertenecen a dicha doctrina. La mayoría de los maximalistas bíblicos aceptan los descubrimientos de la arqueología y de los modernos estudios bíblicos. Sin embargo, los maximalistas sostienen que todo el conjunto de relatos bíblicos son en realidad referencias históricas y que los más recientes libros tienen mayor solidez histórica que los más primitivos.

La arqueología señala eras históricas y reinos, modos de vida y comercio, creencias y estructuras sociales: sin embargo, sólo en muy raros casos, los estudios arqueológicos presentan información acerca de familias individuales, por lo tanto, no es posible esperar ello de la arqueología. Hasta el momento, la arqueología no ha presentado ninguna prueba que asegure o niegue la existencia de los patriarcas. Los maximalistas están divididos en dos temas:

Los maximalistas bíblicos están de acuerdo en que las doce tribus de Israel existieron, aunque ello no signifique necesariamente que los recuentos bíblicos acerca de ellas correspondan del todo a la realidad histórica. También están de acuerdo en la existencia de grandes figuras como David, Saúl, Salomón, la monarquía de Israel y Jesús de Nazaret. Pero la gama de posiciones dentro del maximalismo es amplia e incluso algunos autores pueden presentar leves diferencias con los minimalistas.

[escribe] Conflictos entre minimalistas y maximalistas

En 2001 Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman publicaron el libro "La Biblia desenterrada: Nueva visión arqueológica del Israel Antiguo y el origen de sus textos sagrados"[22], en el cual exponían un término medio hacia el minimalismo bíblico. El libro ocasionó una fuerte reacción entre los más conservadores. Durante el XXV Aniversario del magazín "Biblical Archeological Review" (Reseña de Arqueología bíblica), en la edición de marzo-abril de 2001, el editor Hershel Shanks citó numerosas fuentes de arqueólogos y biblistas que insistían que el minimalismo estaba muriendo ([2]). En 2003, Kenneth Kitchen, un prominente maximalista, autor del libro "Fiabilidad del Antiguo Testamento"[23], critica la obra de Finkelstein y Silberman. Jennifer Wallace diría de Israel Finkelstein en su artículo "Tierra movida en la Tierra Santa" [24]:

Él [Finkelstein] cita el hecho - ahora aceptado por la mayoría de los arqueólogos - que muchas de las ciudades que Josué se supone saqueó a finales del siglo XIII adC. habían dejado de existir para ese tiempo. Hazor fue destruida a mediados de ese siglo, Ai fue abandonada antes de 2000 adC. Incluso Jericó, cuando se dice que Josué derribó las murallas después de dar siete vueltas a la ciudad con el retumbe de trompetas, fue destruida en 1500 adC. Ahora controlada bajo la Autoridad Palestina, los sitios de Jericó consisten en hoyos y trincheras desmoronados que testimonian un siglo de infructuosas excavaciones.

Sin embargo, los maximalistas ubican típicamente a Josué a mediados del segundo milenio y no en el siglo XIII adC. como Finkelstein asegura y ven los estratos de destrucción de las murallas como una corroboración del relato bíblico. La destrucción de Hazor a mitad del siglo XIII es vista como una corroboración del relato bíblico como es registrado en el Libro de los Jueces. La localización que Finkelstein hace de "Ai" es generalmente descalificada como la "bíblica Ai", dado que se parte de la idea que esta fue destruida y enterrada en el tercer milenio y por lo tanto su ubicación era desconocida al autor del Libro de Josué.

[escribe] Sitios arqueológicos

En la actualidad las zonas bíblicas están llenas de excavaciones, sitios arqueológicos y museos abiertos al público en general. Entre los más destacados se pueden contar:

[escribe] Edificaciones bíblicas confirmadas

[escribe] Objetos de excavaciones documentadas

TIBERIEUM
[PON]TIUS PILATUS
[PRAEF]ECTUS IUDA[EA]E

[escribe] Objetos de procedencia conocida, pero que no provienen de excavaciones

Los objetos del siguiente elenco vienen de estudios del siglo XIX y colecciones indocumentadas cuya procedencia no es relevante a pesar de la genuina naturaleza de su contenido. En otras palabras, fueron descubiertos en un tiempo en el cual el conocimiento era limitado y no hay razones para creer que hubieran sido falsificaciones.

[escribe] Objetos de procedencia desconocida, discutida o desaprobada

Los objetos de esta lista vienen en general de colecciones privadas por medio de antiguos mercados. Su autenticidad es altamente controvertida y en algunos casos se ha podido demostrar su falsedad.

[escribe] Disciplinas relacionadas

Como toda ciencia, la arqueología y su rama bíblica tienen sus propias especializaciones así como su trabajo interdisciplinario. Ya se mencionó que la arqueología debe servirse y trabajar en equipo con disciplinas como la antropología, la geología y otras ciencias que permiten darse una idea del mundo antiguo. Otras disciplinas como la filosofía, la teología, la exégesis, la hermenéutica, se sirven de los resultados científicos de esta. Por ejemplo, la Biblia utiliza un lenguaje recurrente simbólico que puede hacer pensar que cuanto allí se menciona puede partenecer al plano estrictamente teológico y por lo tanto no necesariamente verificable. Sin embargo, gracias a la arqueología, muchos pasajes bíblicos han hallado una explicación más concreta, sin que por ello se quiera decir que la relación arqueología-estudios bíblicos sea pacífica o imprencindible. Hoy, y gracias a esta disciplina, se sabe por ejemplo que los muros de Jericó[34] mencionados en el Libro de Josué y cuyas ruinas han sido excavadas, pueden datarse en un tiempo que coincide con la inmigración israelita en la Tierra Prometida.

[escribe] Papirología

La papirología tiene una relación especial con la arqueología en general y es una de las más autorizadas en el terreno bíblico. Gracias a los papirólogos y su paciente labor de búsqueda, reconstrucción e investigación, ha sido posible determinar la datación de numerosos documentos antiguos y la originalidad o no de sus autores. Muchos de los libros bíblicos que se publican en la actualidad en modernas imprentas o medios digitales, fueron escritos inicialmente sobre hojas de papiro. Obviamente, la gran mayoría de esos originales se perdió y sólo quedan copias de copias. Qumrán se convirtió en la principal fuente de papiros sobre los libros bíblicos canónicos y apócrifos (un total de 800 documentos estaban guardados en el interior de jarras de arcilla, 98 % de ellos referentes a temas religiosos como libros bíblicos, reglas de la comunidad de los esenios y sólo un papiro es, posiblemente, del Nuevo Testamento: 7Q5[35].

Otros lugares que han contribuido a proveer papiros antiguos son los siguientes:

Los papiros son normalmente identificados por el nombre del arqueólogo que lo encontró, que lo identificó, el sitio, o numeraciones convenidas por la comunidad cietífica de la especialidad. Entre los papiros bíblicos más célebres tenemos el Rylands que corresponde a un texto de Juan 18,31-33.37-38, encontrado en Egipto, y datado hacia el año 120. El papiro Bodmer contiene fragmentos de Lucas y Juan. El papiro Chester Beatty, encontrado en Egipto, contiene textos de la Tanaj en griego y está datado entre el Siglo II y el Siglo IV.

[escribe] Fragmentos de cerámica y pergamino

De igual importancia para la arqueología es el ostracon, una forma muy popular en la antigüedad y alternativa a la escritura en papiro y en pergamino. Si bien tanto el pergamino como el papiro resultaban costosos (por ejemplo la planta del papiro crece en el delta del Nilo), la cerámica en cambio era de más fácil acceso, sobre todo en lo que tenía que ver con pinturas que dan una idea de la cultura y la antropología de los antiguos.

Otro material buscado y apreciado por los arqueólogos es el pergamino, hecho a partir de la piel de animales, especialmente aquellos domésticos. Fue en Pérgamo donde esta técnica tuvo un gran florecimiento, y de ahí proviene su nombre, pero el origen del pergamino se remonta al 1500 adC. Al igual que sucedía con el papiro, el pergamino era un material caro, que quedaba restringido a quien tenía la capacidad de comprarlo.

[escribe] Comentarios profesionales

"El propósito de la arqueología bíblica es clarificar e iluminar los textos bíblicos y contenidos a través de la investigación arqueológica del mundo bíblico", escrito por J.K. Eakins en un ensayo de 1977 en Benchmarks in Time and Culture [6].

Bryant G. Wood escribió: "El propósito de la arqueología bíblica es aumentar nuestra comprensión de la Biblia y por tanto, su gran logro, a mi modo de ver, ha sido la extraordinaria iluminación de... el tiempo de la monarquía israelita" (en Biblical Archaeology Review, May-June, 1995, p. 33).

En una declaración acerca de la arqueología bíblica, Robert I. Bradshaw comentó: "Es universal y virtualmente aceptado que el propósito de la arqueología bíblica no es probar la Biblia, sin embargo... así como la arqueología arroja luz en esa historia, esta es importante para los estudios bíblicos" [7]

El arqueólogo estadounidense William Dever contribuyó en el artículo "Arqueología" en The Anchor Bible Dictionary (ver "Anchor Bible Series"). En el mismo reitera su percepción de los efectos negativos de la estrecha relación que ha existido entre la arqueología sirio-palestina y la arqueología bíblica de Tierra Santa, lo que ha causado que, especialmente, los arqueólogos estadounidenses en este campo, se retrasen frente a la nueva "arqueología procesual" en la región, y considera: "Subrayando mucho escepticismo en nuestro propio campo [en lo que se refiere a la adaptación de conceptos y métodos de una "nueva arqueología"], uno sospecha que la asunción (aunque no expresada e incluso inconsciente) de que la Palestina antigua, especialmente de Israel en el periodo bíblico, fue única, de alguna manera "superhistóricamente" no gobernada por los principios normales de la evolución cultural" y sostiene que "...la "nueva arqueología" de los años 70 y 80, se volvió pasada de moda antes de que pudieramos comprenderla" [36](p. 357).

Dever encontró que la arqueología sirio-palestina ha sido tratada en los institutos estadounidenses como una subdisciplina de los estudios bíblicos. Se esperaba de los arqueólogos estadounidenses que trataran de "proveer evidencias históricas válidas de episodios de la tradición bíblica" en esta región. De acuerdo con Dever "la más ingenua [concepción acerca de la arqueología siro-palestina] es que la razón y el propósito de la "arqueología bíblica" (y, por extrapolación, de la arqueología siro-palestina) es simplemente delucidar la Biblia o las tierras de la Biblia"[37](p. 358).

Profesor de arqueología del Cercano Oriente, William G. Dever escribe:

Hasta hace una generación los arqueólogos bíblicos hablaban con confianza de la "revolución arqueológica" de William Foxwell Albright. Esta seguramente realzaría nuestra comprensión y apreciación de la Biblia y su mensaje atemporal - el cual fue pensando para ser absolutamente esencial a nuestra querida condición cultural occidental. La Biblia y la "Cultura Occidental" como fueron concebidas anteriormente, luchan por sus vidas. No sólo la arqueología moderna no pudo ayudar a confirmar la tradición antigua, sino que parece más bien tratar de socavarla. Este es un secreto, no bien guardado, de los arqueólogos profesionales[38].
El fallo de la "revolución arqueológica" significa el intento de ocupar el penoso término medio, no el extremo escepticismo o la ingenua credulidad. No se puede volver al tiempo en el cual la arqueología presumía de "probar la Biblia". La arqueología como se practica en la actualidad debe tener la capacidad de desafiar, y confirmar, los relatos bíblicos. Algunos cosas descritas sucedieron realmente, pero otras no. Las narraciones bíblicas acerca de Abraham, Moisés, Josué y Salomón probablemente reflejan algunos recuerdos históricas de pueblos y lugares, pero los "grandes personajes" de la Biblia son irreales y contradichos por las evidencias arqueológicas. Algunos antecesores de los israelitas probablemente escaparon a la esclavitud de Egipto, pero no hubo una conquista militar de Canaán y muchos, sino casi todos los israelitas, en tiempos de la monarquía, fueron politeístas. El monoteísmo fue un ideal de los escritores bíblicos. La arqueología no puede dilucidar cuál es el significado de los supuestos eventos descritos en la Biblia. Esa es una decisión enteramente personal. La arqueología no puede responder a esta pregunta. Esta sólo puede dar su visión.[39](Dever, 2006).

[escribe] Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía
El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.

Otras fuentes de información

Notas

  1. Vilar, Vicente. Archeologia della Palestina, Enciclopedia della Biblia I, 672. ,(en italiano)
  2. Vicente Vilar, Idem.
  3. Kurt Benesch: Passato da scoprire (tr. es. Pasado para descubrir), citado por J.M. Vernet en su "Curso Básico de Arqueología Bíblica", Teologado Salesiano Internacional de Ratisbonne, Jerusalén, 2001 (en italiano).
  4. R. Bultmann, Nuovo Testamento e mitología, p. 203 (en italiano)
  5. Cf. L. Randellini, voce Demitizzazione, in ER, vol. 2, coll. 623-635; Id., la hermenéutica de Bultmann condena a K. Barth y la interpretación existencialista que este daba a la Epístola a los Romanos de Pablo (K. Barth, L'Epistola ai Romani): cfr. R. Marlé, o.c., pp. 36-41; J.M. Robinson, La Nuova Ermeneutica, pp. 34-35. 41-47 (En italiano)
  6. Volkmar Fritz, Introduzione all'archeologia biblica (tr. es. Introducción a la arqueología bíblica), pp 13-19
  7. Pietro Kaswalder, "L`archeologia biblica e le origini di Israele" (tr. es. La arqueología bíblica y los orígenes de Israel), en Rivista Biblica 41, pp. 171-188, 1993.
  8. El arqueólogo Pietro Kaswalder, O.F.M. es profesor de exegesis y arqueología del Antiguo Testamento en el Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén.
  9. J.M. Vernet, "Curso Básico de Arqueología Bíblica", Teologado Salesiano Internacional de Ratisbonne, Jerusalén, 2001 (en italiano), p. 5
  10. Con Iglesia Apostólica se entiende en historia el tiempo en el cual vivían los apóstoles de Jesús de Nazaret, incluido Pablo de Tarso. Dicho tiempo, el apostólico, terminaría con la muerte de Juan el Evangelista en una fecha desconocida, pero que se presume sea alrededor del año 110. Sin embargo, para muchos estudiosos, el autor del cuarto evangelio sería un discípulo del apóstol, así como el polémico libro del Apocalipsis
  11. El Teologado Salesiano Ratisbone es un centro de estudios bíblicos localizado en la ciudad de Jerusalén afiliado a la Universidad Pontificia Salesiana (UPS) de Roma.
  12. Un papiro es un manuscrito llamado así por el material en que está hecho, la planta del Papiro, uno de los soportes más antiguos de escritura. Los textos más antiguos conservados de la Biblia están escritos en papiro.
  13. Noticia indicando la falsedad de la pieza y las extrañas circunstancias tanto de su poseedor como de la publicación del "hallazgo". En esta otra se le da más crédito.
  14. Egeria o Aetheria, una mujer española que hizo un viaje al Medio Oriente entre el 381 y 384. Su diario de viajes, que sorprende porque fue un viaje aventurado para una mujer de su tiempo, es hoy una fuente de estudio e investigación.
  15. No confundir este Charles Wilson con Charles Thomson Rees Wilson, el físico escocés.
  16. tr.es. Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa
  17. Athas, George. The Copenhagen School of Thought in Biblical Studies (tr.es. "La Escuela de Copenhagen del pensamiento en estudios bíblicos"), Sidney: Universidad de Sidney, 1999. No ISBN. 
  18. "Storia e ideologia nell'Israele antico", Garbini, Giovanni, 1986
  19. Early History of the Israelite People: From the Written & Archaeological Sources, Thomas L. Thomson, 1992
  20. In Search of 'Ancient Israel', P. R. Davies, 1992.
  21. Inerrancia bíblica es la doctrina que sostiene que desde su forma original la Biblia es sin error, lo que incluye sus partes históricas y científicas ([1]).
  22. The Bible Unearthed : Archaeology's New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts, Israel Finkelstein and Neil Asher Silberman, 2001.
  23. Reliability of the Old Testament, Kenneth Kitchen, 2003.
  24. Jennifer Wallace, "Shifting Ground in the Holy Land", en Smithsonian Magazine, May 2006.
  25. Josué 9, 3-27.
  26. Los relatos de este rey, en 2 Reyes 18-20 y 2 Crónicas 29-32.
  27. Radiocarbon Vol. 37, Number 2, 1995.
  28. Confrontar "Historia arte.net, Israel en la Antigüedad: El Obelisco Negro de Salmanasar III".
  29. Nombres de profetas aparecen en las Tablas de Ebla, 1.500 años más antiguos que la Tora, en "WebIslam, comunidad virtual".
  30. Mencionado en Génesis 11, 15-17.
  31. Confrontar el capítulo III de "In the Beginning: A Short History of the Hebrew Language" (tr.es. "En el principio: una breve historia del idioma hebreo"), Hoffman 2004, para la importancia del hallazgo en el idioma hebreo; también Wurthwein en su "Texto del Antiguo Testamento" (Text of the Old Testament), 1995, para un facsimil de la óstraca.
  32. Foto publicada en el Taipei Times, 5 de agosto de 2005.
  33. Daniel 5, 16: "(...) y mandarás como tercero en el reino".
  34. "Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta, prorrumpió en gran clamor y el muro se vino abajo": Biblia, Libro de Josué, 6, 20b
  35. Este es un debate actual que interesa especialmente a los estudiosos bíblicos. La identificación de 7Q5 como un texto de Marcos 6, 52-53 hecha por el papirólogo Joset O’Callaghan Martínez creó una álgida discusión que aún no tiene una conclusión.
  36. The Anchor Bible Dictionary, Archaeology, W. Dever, p. 357
  37. op.cit. Dever, p.358
  38. Traducción de Wikipedia.
  39. The Western Cultural Tradition Is at Risk (tr.es. "La cultura occidental está en peligro"), Dever, W., en Biblical Archaeology Review, March/April, 2006, volume 32, No 2, pp. 26 - 76.
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