La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Arena movediza

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
Vehículo atrapado en arena movediza en la bahía de Morecambe (Reino Unido).

Como arena movediza se describe cualquier terreno que tenga una composición de partículas finas y éstas se encuentren suficientemente diluidas en agua, de manera que no sea capaz de soportar la presión que ejerce un peso para ser sustentado por el suelo cuando sí lo haría en condiciones normales de sequedad, hundiéndose el objeto en él.

Fenómeno

Las arenas movedizas actúan como un gel coloidal en los que se dan las propiedades de los mismos. Las partículas sólidas se encuentran diluidas en la fase acuosa, comportándose como un líquido, por ello cederán ante el peso de un sólido, permitiendo su hundimiento; sin embargo, si se agita, la fase dispersante se separará de la dispersa y se concreciona (apelmaza) el material sólido, provocando un efecto de aprisionamiento o succión del objeto sumergido en el terreno, lo cual constituye su mayor peligro, pues lo atrapa e inmoviliza mediante toda la presión producida por el propio objeto. Tratándose de un cuerpo, éste desarrollará una fuerza en sentido contrario al hundimiento debido al volumen que desplaza, puesto que la densidad de las arenas movedizas es mayor que la del agua un ser vivo que permaneciese estático dentro de ellas no sería engullido por estas en su totalidad, al flotar dentro de las mismas.

Las zonas fangosas o pantanosas son en las que es más frecuente encontrarse con estos terrenos, no obstante, como se puede deducir de lo expuesto, cualquier suelo de partículas sueltas, como puedan ser los de arena, limo, arcilla o las de origen industrial, será susceptible de comportarse de ese modo, una vez esté lo bastante empapado, independientemente de su localización geográfica o climática.

Riesgos para la salud

La total sumersión en las arenas no es el mayor riesgo, pues se puede evitar permaneciéndose estático una vez se está atrapado, en espera de ayuda exterior; además el agotamiento físico es rápido al luchar contra la gran fuerza que supone el encarcelamiento que los afectados han descrito como de estar atrapados en cemento. Los problemas derivados de permanecerse inmóvil son los típicos del aislamiento, así el agotamiento, picaduras de insectos, deshidratación, desorientación y pérdida del conocimiento; también se han descrito trastornos gastrointestinales ocasionados por la ingesta del agua insalubre por motivo de la sed. La lucha para liberarse implica una solidificación del terreno que circunda a la víctima, por lo que si la agitación ha sido fuerte, igual de fuerte será la presión que el medio efetúe sobre el sujeto, por ello se da insensibilidad de las piernas, pudiendo significar un corte del riego sanguíneo que pudiera acarrear incluso procesos necróticos como la gangrena, que podrían implicar amputaciones.

Sin embargo los riesgos más importantes son más a corto plazo y no se derivan de las propias arenas movedizas sino de las circunstancias medioambientales. Uno de los principales factores de riesgo es la temperatura ambiente, pues se puede producir, en especial durante la noche, una hipotermia; el efecto se potencia si el terreno movedizo se halla en una zona acuática, pues la pérdida de calor corporal será mucho más rápida que si el sujeto estuviera rodeado por aire. Pero la principal causa de mortandad se debe a las mareas, ya que si el sujeto se encuentra atrapado en una playa, en zonas accesibles con la bajamar, al subir el nivel del mar con la pleamar puede encontrarse sumergido e impedido para poder respirar, sufriendo el ahogamiento.

Prevención

La mejor prevención es evitar zonas señalizadas o potencialmente peligrosas, además de eludir transitarlas sin alguna compañía; en general, los terrenos se van haciendo más blandos paulatinamente, por lo que se debe desandar el camino hasta salir de la zona, no resultando conveniente permanecer quieto en un punto pues se tiende al hundimiento. En caso de necesidad de tránsito por zonas de dichas características, se pueden tomar varias medidas de precaución, como hacerse acompañar de un lugareño que conozca bien la zona, atarse las personas entres sí con cuerdas de unos 6 m (como en las escaladas), caminar despacio retrocediendo ante cualquier señal de alarma, llevar calzado fácil de quitar —las suelas rígidas hacen succión— (aunque sería mejor ir descalzo no es recomendable, pues suele tratarse de áreas en las que existen parásitos), caminar con cautela y utilizar un palo a modo de bastón con el que ir tanteando el terreno, éste resultará útil si se cae en una de estas trampas, pues tumbado sobre el terreno sirve de apoyo con el que ayudarse para salir.

Una vez atrapado es necesario tranquilizarse para evitar el pánico que aceleraría el enterramiento. Si un pie queda atrapado por el movimiento y se pretende liberarse usando ambos es posible que se queden presos los dos. Se debe intentar soltar uno y una vez libre ponerlo en una zona menos blanda y dedicarse a realizar lo mismo con el otro, se trata de liberar del lodo la pierna, ayudándose de las manos si es necesario, aunque se suelta mejor moviendo ligeramente el miembro rotándolo lateralmente lo cual deja un pequeño espacio que permite sacarlo. Si el aprisionamiento llega a ambas piernas no siendo posible mover ninguna una alternativa consiste en tumbarse para servirse del resto del cuerpo como apoyo, en esta tesitura se puede ralizar el tumbado hacia delante o de espaldas, pero siempre teniendo la precaución de mantener alzada la cabeza; se puede barrer con los brazos el sustrato hacia la parte anterior sel sujeto intentando que se agrupen partículas sólidas que resulten más compactas y soporten el peso, el cual al repartirse deespués en una mayor superficie realizará menos presión, si se consiguen liberar las piernas hay que o rodar a una zona más compacta o reptar, hacia adelante o atrás, y salir de la zona lo antes posible. Cabe mencionar que tales tácticas de supervivencia son impartidas para cuerpos de comandos y suelen requerir bastante fuerza, por lo que es preciso actuar sin apresurarse.

Para el desencarcelamiento normalmente intervienen cuerpos de profesionales experimentados, habitualmente bomberos. Cuando se tiene noticia de un percance la unidad se aproxima a la zona de peligro sirviéndose de tablones, los cuales al repartir el peso por la superficie resultan más estables y seguros; seguidamente, al llegar a la víctima se la libera retirando la tierra que le aprisiona, esta operación se efectúa habitualmente a mano, pues en caso de insensibilidad en las piernas se podría dañar al sujeto operando con palas, también se ha empleado una bomba de compresión en zonas con agua disponible, la bomba captura el líquido que se transporta por la manga y mediante una barra metálica perforada se introduce a presión en la arena que le está atrapando, ya que al licuar ese espacio se diluye nuevamente el terreno y el sujeto se puede liberar con gran rapidez.

En algunos países como el Reino Unido existen vigilantes a los que se les encomienda específicamente la labor de cuidar del tránsito por dichas zonas y la ayuda a los posibles afectados. Son particularmente famosas las que se forman en los esteros de la bahía de Morecambe, al noroeste de Inglaterra, donde se conjugan una enorme superficie intermareal (es un área de 310 Km²) con una rápida subida de las mareas; por lo que se creó la figura secular de un comisario real de las marismas, que supervisase el paso seguro por la zona.

Catástrofe natural

Su expresión a gran escala es la licuefacción del suelo, ésta se da cuando a causa de la sismicidad la vibración hace que penetre en el subsuelo del litoral el agua de la costa, subiendo el nivel freático, separándose las partículas del suelo que al encontrarse en mayor dilución operan como las arenas movedizas. Al no soportar el terreno su peso las edificaciones existentes se hundirían y, caso de existir un talud, las tierras se desplazarían según la pendiente, dicho corrimiento produce la inclinación de las construcciones y finalmente su derrumbe. A causa de este fenómeno se levantan mapas de riesgos para evitarse en lo posible la edificación en las zonas más expuestas, como las zonas arenosas o pantanosas cercanas a cursos de agua.

La mayor catástrofe natural conocida debida a este fenómeno se dio el 7 de junio de 1692, cuando tuvo lugar un terremoto en Port Royal (Jamaica) en la que desaparecieron dos terceras partes de la ciudad, el movimiento sísmico provocó la licuefacción de la barra de arena de unos 16 Km sobre la que se asentaba la población, engulliendo calles enteras y acabando con la vida de unas 20.000 personas. Unos quedaron atrapados en sus edificios y se hundieron en el terreno, otros que fueron aprisionados por las arenas no pudieron ser liberados o se ahogaron con la subida de la marea.

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • ¡Peligro! Arena movediza. National Geographic, 2006.

Otras fuentes de información