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Apellido

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Apellido es el sustantivo del verbo apellidar. Esta voz viene del latín, apellitare y appellare, que significa llamar, proclamar. Es el sustantivo propio común a una familia o linaje.

Origen

Desde Adán (que según el Génesis es el primer ser humano conocido en la Historia con nombre propio), el hombre tuvo necesidad de distinguirse con un elemento identificador concreto. A este elemento se le llama antropónimo. Por ejemplo: Sócrates, Carmen, Abraham. Al principio de la Historia de la humanidad no hubo necesidad de otro nombre, pero pronto hubo que añadir algo más para distinguir de forma más concreta a la persona. El primer añadido fue tal vez la procedencia, y así se empezó a decir: Heráclito de Éfeso, Tales de Mileto.

Los romanos complicaron muchísimo la identificación dentro de las clases sociales superiores, pues llegaron a tener hasta cuatro apelativos imprescindibles. Un ejemplo es Quinto Cecilio Metelo el Numídico.

  • Praenomen: Quinto, (usado sólo en el contexto familiar, escogido entre una veintena de posibilidades).
  • Nomen: Cecilio, (nombre verdadero).
  • Cognomen (o nomen acompañante): Metelo, que expresaba la gens de donde procedía, es decir la familia, lo que hoy diríamos linaje.
  • Mote o apodo: el Numídico, que se daba en la edad adulta y era muy apreciado; siempre relativo a alguna hazaña.

Con la expansión del cristianismo hubo una gran introducción de nombres bíblicos. Más tarde, con la invasión de los bárbaros por toda Europa en el siglo V, empezaron a cundir los nombres germánicos.

En España el origen de los apellidos es principalmente prerromano, latino, germánico y árabe. Se basan sobre todo en cuatro referencias y al principio se añadía siempre el o el de:

  • Toponímicos: Carmen la de Ronda, Francisco el de Asís. (Con el tiempo se suprimió el o la de).
  • Gentilicio
  • Nombre de pila transformado en apellido
  • Nombres de plantas o animales
  • Mote, apodo: Claudio que significa cojo. Cicerón > cicer (/KIKER/) que significa garbanzo, se suele decir que Cicerón tenía una verruga de aspecto de garbanzo. Hermoso, Gambín (piernas ágiles), Galán (que se divierte), etc.
  • Oficio, dignidad, cargo: Cardenal, Escudero, Palmero, Rabadán.
  • Referencia a otra persona más conocida o importante (padre, cónyuge, amo): Isidro (el) de Luján, Pedro (el) de Sancho.
  • Situación personal: Expósito, Hurtado, Bastardo, [de la ] Iglesia

En la Baja Edad Media, en las escrituras notariales se lee el prenombre más la expresión qui vocant (a quien llaman), que es el mote o apodo que surge como necesidad para identificar claramente al individuo. Son los comienzos del apellido o cognombre. Con el tiempo se da carácter hereditario a estos cognombres y al cabo de una generación o más desaparece cualquier asociación del apellido con el oficio que lo inició.

En el siglo XVI, el Concilio de Trento obligó a adoptar el nombre de un santo de la Iglesia para designar el prenombre. Con este sistema se redujo mucho la riqueza en la elección de nombres. También impuso la práctica de libros de registro parroquiales con lo cual se propició la fijación de los apellidos entre generaciones sucesivas.

De 1830 a 1840 se establece en España una reforma administrativa por iniciativa del ministro Javier de Burgos y sale a la luz la Ley del Registro Civil, con un catálogo o fichero de los individuos para así poder identificarlos mejor y tener un control estatal. Con esta ley se instituye en España la elección por parte de los padres de un prenombre que se completa con 2 apellidos, uno del padre y otro de la madre. Más tarde, a finales del siglo XX esta ley se hace más permisiva y se da opción a que el propio individuo pueda cambiar su apellido o introducir en primer lugar el apellido de la madre que siempre va en segundo lugar.

A partir de este momento, la forma gráfica adoptada en una primera inscripción se transmitió de padres a hijos sin variación alguna, ya fuera correcta o incorrecta, cómoda o incómoda. En aquel momento, tanto los escribanos como los ciudadanos que iban a inscribirse tenían un nivel cultural bastante bajo. Así es como surgió Giménez, en lugar del correcto Jiménez y tantos otros ejemplos más.

En España hay muchos apellidos que tienen un sufijo muy antiguo, -ez, con la consonante radical z. Este sufijo es un genitivo que significa de y tiene una variante en -oz, aunque esta variante casi no se conoce en los apellidos. Con el sufijo -ez se formaron Fernánd-ez («de Fernando», es decir, «hijo de Fernando»), Gonzál-ez («de Gonzalo», o «hijo de Gonzalo»), y tantos otros.

Todos los pueblos europeos han ido formando sus apellidos patronímicos con sufijos, prefijos o partículas especiales:

  • Italianos: El apellido se puede tomar del padre y no se usa sufijo: Giovanni di Pietro.
  • Franceses: Ocurre lo mismo: Blas de Pascal.
  • Escoceses: El prefijo (en lugar de sufijo) Fitz-, del francés fils: Fitzgerald=hijo de Gerald. Prefijo Mac.
  • Irlandeses: La partícula O < of : O'Connor, hijo de Connor.
  • Islandeses: La partícula -son para los niños y -dottir para las niñas.
  • Ingleses: El sufijo son: Johnson, hijo de John.
  • Turcos: Ras = descendiente. Ras Mustafá o descendiente de Mustafá.
  • Eslavos: El sufijo moto, hijo, descendiente.
  • Españoles (excepto vascos y catalanes): La partícula patronímica por antonomasia en español, ez (-es, -is, -iz, -oz, -z). Pérez, hijo de Pedro.
  • Vascos: El sufijo ena: Mitxelena, hijo de Mitxel.
  • Cataluña la Vieja y Baleares: Abundan los topónimos terminados en à, y de ahí los apellidos Flassà, Corçà, Rupià. Estos topónimos proceden del gentilicio latino anus = relativo, perteneciente, que adoptaban los familiares y esclavos de un señor. Un Catus originaba Catianus y de ahí Cassà (hoy muy frecuente como apellido).
  • Cataluña la Nueva y Valencia: Estos mismos apellidos se mezclan con los autóctonos de origen árabe.

Frecuencia de los apellidos

Uno de los apellidos más frecuentes en España es García, seguido por Fernández, González, Rodríguez, López, Martínez, Sánchez, Pérez, Martín, Gómez.

Número de apellidos

Según el uso oficial:

  • Alemania: apellido único con elección libre entre el paterno y el materno
  • Argentina: apellido único paterno, aunque se permite la inscripción de ambos. La mujer toma el apellido del marido tras el matrimonio, (señora de ...)
  • Bolivia: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.
  • Colombia: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.
  • Chile: dos apellidos el principal va primero (el del padre).
  • España: dos apellidos, primero el paterno aunque con opción de los padres en el primer hijo de poner a todos sus hijos el materno como primer apellido.
  • Estados Unidos: apellido único. La mujer toma el apellido del marido tras el matrimonio.
  • Gales: apellido único materno.
  • México: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.
  • Perú: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.
  • Portugal: dos apellidos, primero el materno y luego el paterno.
  • Venezuela: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.
  • Ecuador: dos apellidos, primero el del padre y segundo el de la madre.

Algunas curiosidades

En la Edad Media se establecieron en España escoceses de apellido Mac Donald (literalmente hijo del jefe) apellido que se castellanizó en Maldonado. En Hungría se suele anteponer el apellido al nombre. En la actualidad se suele poner nombre a los negocios o a los comercios haciendo uso de las primeras sílabas de los nombres o apellidos de los socios. Así un Blanco y un Fernández puede dar lugar a un nombre como "Blanfer". Fue lo que sucedió con los inventores del juego de unas ruletas trucadas que el gobierno de 1935 concedió a los casinos españoles de San Sebastián (Guipúzcoa), Santander (Cantabria) y Palma de Mallorca (Islas Baleares). Los señores se llamaban Strauss y Perlowitz, que unidos dio la palabra straperlo. El asunto terminó en escándalo y dicha palabra quedó para siempre como sinónimo de algo fraudulento y fuera de la ley.

El apellido Rey se dice que se concedía a los individuos cuando realizaban alguna hazaña en la que intervenía más gente. Se otorgó tal apelativo a los peregrinos que iban a Santiago de Compostela y seguían la tradición de organizar una gran carrera desde el monte del Gozo hasta la plaza del Obradoiro. El primero en llegar obtenía el título y apellido de Rey.

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Albaigès, Josep Mª. El gran libro de los apellidos. Círculo de lectores S.A, Barcelona,

1999. ISBN 84-226-8028-9

Otras fuentes de información