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Anestesia después de 1846

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Anestesia después de 1846.

Aunque muy rara vez se usa en la actualidad, el éter resultó ideal entre los "primeros" productos anestésicos. Es de fácil elaboración, en su forma químicamente pura, y es también, fácil de administrar, debido a que es líquido, a temperatura ambiente, aunque se evapora con facilidad. El éter es poderoso, a diferencia del óxido nitroso, y por tanto, con unos cuantos volúmenes, se pueden producir anestesia, sin ser diluídos en el oxígeno del aire, hasta niveles hipóxicos. Da soporte tanto a la respiración, como a la circulación, propiedades críticas, en tiempos donde la fisiología humana era un aspecto casi desconocido, como para hacer posibles la respiración, y la circulación asistidas. Además, el éter no es tóxico, para los órganos vitales.
El siguiente anestésico, en ser utilizado con amplitud fue el cloroformo. Introducido al campo de la anestesia, por el obstetra escocés James Simpson, en 1847, se puso muy en boga, posiblemente quizás, a su olor más agradable. Salvo por esta cualidad, y a que no es inflamable, había pocas razones para recomendarlo ([1]). Este fármaco, es una hepatotoxina, y un depresor cardiovascular importante. A pesar de la incidencia relativamente alta, en defunciones intra -operatorias, y post -operatorias, que acompañó al uso de éste agente, fue el anestésico más empleado, sobre todo en Inglaterra, durante casi 100 años ([2]). A causa del peligro, y la dificultad para poder administrarlo, diversos, y distinguidos médicos ingleses, se interesaron en los anestésicos, y su administración, tendencia que no se manifestó, en los Estados Unidos, hasta después de 100 años.
Tras el entusiasmo inicial, la evolución de la anestesiología en los Estados Unidos, se manifestó en un cambio lento, y progresivo limitado ([3]). Más todavía, a pesar del bienestar relativo, que experimentaba el paciente quirúrgico, la cantidad y el alcance, de las intervenciones quirúrgicas, se incrementaron apenas, durante las décadas de 1840 y 1850 ([4]). Cambió muy poco la cifra de mortalidad, puesto que la infección post -operatoria continuaba siendo un problema crítico. Sólo con la aplicación de técnicas quirúrgicas, unos 20 años después, del descubrimiento de la anestesia, la cirugía surgió como ciencia, por propio derecho.

Introducción de otros agentes anestésicos.

El óxido nitroso, cayó en desuso luego del fracaso ocurrido en Boston, en 1845. Se comenzó a usar de nuevo, en 1863, en las disciplinas odontológica, y quirúrgica estadounidenses, principalmente gracias a los esfuerzos, de un empresario teatral, que poseía algunos estudios de medicina, Gardner Q. Colton. Durante 1868, Edmond Andrews, cirujano de Chicago, describió la administración de óxido nitroso con oxígeno, y muy pronto éstos gases, podían obtenerse en cilindros de acero, lo que aumentó en gran medida, su uso práctico ([5]). El óxido nitroso continúa utilizándose ampliamente en la actualidad.
En 1929 fueron descubiertas, de manera accidental, las propiedades anestésicas del ciclopropano, cuando un grupo de químicos, estaba analizando las impurezas en un isómero, el propileno ([6]). El fármaco fue introducido en el campo de la anestesia, después de extensas pruebas clínicas en la Universidad de Wisconsin; el ciclopropano fue, talvez, el agente anestésico general más usado durante los siguientes 30 años. Sin embargo, dado el creciente riesgo de explosión, en la sala de operaciones, planteado por la utilización de equipo electrónico, se incrementó la necesidad de contar, con un agente anestésico seguro, y no inflamable, y diferentes grupos comenzaron su búsqueda. Los esfuerzos del British Research Council, y de los químicos del Imperial Chemical Industries, se vieron retribuídos con el posterior desarrollo del halotano, anestésico no inflamable, que fue introducido en el ejercicio clínico en 1956; este fármaco revolucionó, la anestesia por inhalación. La mayor parte, de los agentes con aparición más reciente, como los hidrocarburos, y los éteres halogenados, tomaron como modelo inicial, al halotano.
También se descubrieron los relajantes del músculo estríadoagentes de bloqueo neuromuscular), cuyas propiedades farmacológicas, fueron probadas mucho antes de su aplicación, en el ejercicio clínico ([7] [8]). Los indios sudamericanos, habían empleado por mucho tiempo el curare, en su forma bruta, pero como veneno, para la punta de sus flechas ; su primer empleo clínico, fue para tratar los trastornos espásticos, pues podía reducir el tono muscular sin poner en mayor riesgo, la respiración. A continuación, se empleó para modificar, las contracciones musculares violentas, que eran comunes en la terapia convulsiva de los trastornos psiquiátricos. Por último, en la década de 1940, los anestesiólogos usaron el curare, para lograr la relajación muscular, que antes se conseguía sólo, con niveles muy profundos, de anestesia general. Durante los años siguientes, se emplearon en clínica, distintos sustitutivos sintéticos. Es difícil exagerar las virtudes, de los relajantes musculares, en la práctica de la anestesia. Su manejo y uso, permite condiciones adecuadas, para las intervenciones quirúrgicas, con niveles leves de anestesia general; de esta forma, la depresión cardiovascular se vuelve mínima, y el paciente despierta pronto, cuando se interrumpe la administración del agente.
Aunque los médicos de inicios del siglo XX, habrán notado la conveniencia de tener un agente anestésico intravenoso, los fármacos conocidos eran escasos, e insatisfactorios. La situación dió un giro impresionante en 1935, cuando Lundy, probó la utilidad clínica del tiopental, tiobarbitúrico de acción rápida. Originalmente, fue considerado útil como anestésico único, pero las dosis requeridas, producían grave depresión, de los aparatos circulatorio, y respiratorio, y del sistema nervioso. Sin embargo, el tiopental, ha sido aceptado como agente, para la rápida inducción de anestesia general.
Hace poco tiempo, comenzaron a usarse como anestésicos, variadas y diversas combinaciones de fármacos intravenosos, de diversas clases, por lo general en combinación con el óxido nitroso. El uso de fármacos opioides de acción breve, en solución intravenosa de administración constante (con poco ó ningún agente, inhalatorio potente), es un adelanto reciente, muy estimulante, en el campo de la anestesia.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Goodman & Gillman. "Las bases farmacológicas de la terapéutica", Editorial Mac Graw -Hill -Nueva York (Nueva York - Estados Unidos de América), 1996; Capítulo 13: págs. 314-315. ISBN 970-10-1133-3. 

Notas

  1. Sykes, W. S.. "Essays on the First Hundred Years of Anaesthesia", E. & S. Livingstone, Edimburgo (Inglaterra, Reino Unido), 1960. ISBN. 
  2. Duncum, B. M.. "The Development of Inhalation Anesthesia", Oxford University Press, Nueva York (Nueva York, Estados Unidos de América), 1947. ISBN. 
  3. Vandam, L. D., "Early American anesthetists--the origin of professionalism in anesthesia", Anesthesiology , Volume 38; 264-274, no., 1973.
  4. Greene, N. M., "Anesthesia and the development of surgery (1846-1896)", Anesth. Analg. , Volume 58; 5-12, no., 1973.
  5. Thomas, K. B.. "The Development of Anaesthetic Apparatus", Blackwell Scientific Publications, Oxford (Inglaterra, Reino Unido), 1975. ISBN. 
  6. Lucas, G. H., "The discovery of cyclopropane", Anesth. Analg. , Volume 40; 15-27, no., 1961.
  7. Mc Intyre, A.R., "Historical background, early use and development of muscle relaxants", Anesthesiology , Volume 20; 409-415, no., 1959.
  8. Bennett, A. E., "How "Indian arrow poison" curare became a useful drug", Anesthesiology , Volume 28; 446-452, no., 1967.
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