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Alma (religión)

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De acuerdo a muchas religiones, el alma es una parte inmaterial del ser humano. En la mayoría de las religiones el alma está fuertemente conectada a la concepción de la vida después de la muerte, pero las opiniones varían enormemente en cuanto a qué le ocurre al alma luego de la muerte. Muchos materialistas y la mayoría de los ateos rechazan el concepto de alma.

Concepciones religiosas

Mitología egipcia

Los antiguos egipcios creían profundamente en un alma que podía sobrevivir a la muerte. En función de esto la dividían en tres partes:

  • Ka - la parte mágica que pasaba al otro mundo tras la muerte.
  • Ba - la parte que permanecía en el cuerpo tras el fallecimiento.
  • Akh - el nexo entre ambas.

Judaísmo

Según el Zohar, el alma humana posee tres elementos, el nefesh, el ru'a y el neshama. El nefesh es encontrado en todos los humanos, y entra en el cuerpo físico durante el nacimiento. Es la fuente de la naturaleza física y psicológica de cada individuo. Los otros dos elementos del alma no son implantados en el nacimiento, sino que son lentamente creados con el tiempo y su desarrollo depende de los actos y creencias del individuo. Se dice que existen por completo solo en personas espirituales. Una forma común de explicar las tres partes del alma es la siguiente:

  • Nefesh - la parte baja o parte animal del alma, ligada a los instintos.
  • Ruach - el alma media, el espíritu. Contiene las virtudes morales y la habilidad de distinguir entre el Bien y el Mal.
  • Neshama - el alma alta, o súper-alma. Esto separa al hombre de las otras formas de vida. Se relaciona con el intelecto y permite al hombre disfrutar de beneficios en la vida después de la muerte. Esta parte del alma es provista tanto para judíos como no judíos por igual durante el nacimiento. Permite a uno tener conciencia de la existencia y presencia de Dios.

El Raaya Meheimna, una adición posterior al Zohar por un autor desconocido, postula que existen dos partes más en el alma humana, el chayya y el yehida.

  • Chayya - la parte del alma que permite a uno tener conciencia de la fuerza de vida divina en sí misma.
  • Yehida - la parte más alta del alma, en la cual uno puede alcanzar una unión completa con Dios.

Cristianismo

Algunos sectores del cristianismo, por influencia de la filosofía griega, creen que el alma es una esencia inmortal del ser humano, planteándose una concepción dualista de la persona, contraponiendo cuerpo y alma.

Desde la Antigüedad, el hombre ha presentido en su propia naturaleza dos componentes diferenciables: uno material, sujeto a conocimiento sensible, y otro inmaterial o espiritual físicamente imperceptible. El primero identificado como cuerpo, y el segundo como alma. Según la teoría de Platón, el alma de todos los hombres es inmortal, existe en el mundo de las ideas y allí se encuentra en su estado natural. En este mundo, su meta es la purificación o catarsis, que se obtiene mediante la práctica de la virtud. Para Aristóteles, cuerpo y alma se encuentran sustancialmente unidos, por lo que no es inmortal, pero es la esencia del hombre y lo que constituye su parte más excelsa. Pensadores contemporáneos como Jaspers, Ortega y Gasset, Scheler, etc., han utilizado esta palabra con un sentido diferente de los tradicionales, distinguiéndola de espíritu. El alma se concibe en ellos como la sede de los actos emotivos, o sea vinculado con lo subjetivo; mientras que el espíritu se define como la sede de los actos racionales, o sea los actos encaminados a la formulación de juicios objetivos. En realidad, el concepto alma conlleva necesariamente una concepción dualista del hombre y, en Occidente, se impone a partir del pensamiento de Sócrates, Platón y Aristóteles (Siglo IV a.C.) y de las posteriores reinterpretaciones cristianas que San Agustín (354-430) hace de Platón y Santo Tomás (1227-1274) hace de Aristóteles.

Fuentes: