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Alergia a la penicilina

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Alergia a la penicilina.

Las reacciones alérgicas a cualquiera de los antibióticos β-lactámicos pueden darse en hasta un 10% de los pacientes que reciben estos agentes.[1] Se ha aceptado en el pasado que puede haber hasta un 10% de sensibilidad cruzada entre los diferentes derivados de la penicilina, es decir, que un 10% de pacientes hipersensibles a uno de los medicamentos, como las cefalosporinas y carbapenemes, también lo será para los otros derivados de la penicilina, por razón de que todas tienen un anillo β-lactámico. [2][3] Sin embargo, hallazgos recientes han mostrado que no hay un aumento de alergias cruzadas desde las cefalosporinas de segunda generación hasta las más recientes.[4][5] Ciertas investigaciones actuales han demostrado que el principal factor en la determinación de reacciones inmunitarias es la similitud que hay entre las cadenas laterales de las cefalosporinas de primera generación y las penicilinas y no necesariamente entre la estructura del β-lactámico común entre ellos.[6] En una revisión de historias clínicas, se encontró que la alergia a la penicilina es más frecuente en las mujeres que en los hombres.[7]

La vía de administración más frecuente con la cual aparecen estas reacciones alérgicas es la endovenosa, y raramente ocurre cuando se administra por vía oral. Para desarrollar la reacción se necesita de una exposición inicial al medicamento o sus determinantes antigénicos, por ejemplo, al ingerir leche o productos de animales tratados con penicilina, a través de la leche materna o por el contacto con la droga al administrarla al individuo.[8]

La mayoría de los pacientes expuestos a la penicilina desarrollan anticuerpos frente a este antibiótico y, sin embargo, no manifiestan reacciones al exponerse nuevamente a ella.[9] Quienes desarrollan reacciones alérgicas asociadas a la administración de pencilinas muestran síntomas que varían ampliamente: anafilaxia, enfermedad del sueño, anemia hemolítica, enfermedades renales, angioedema, urticaria, vasculitis entre otros, y pueden llegar a ocasionar la muerte.[8]

Las pruebas cutáneas, como el Pre-pen y el Kremers-Urban, se diseñaron para pacientes en los que se sospechan reacciones alérgicas a la penicilina mediadas por IgE y que se anticipa su tratamiento, como en el caso de pacientes con endocarditis o mujeres embarazadas con sífilis. Cerca del 25% de los pacientes con antecedentes de alergia a la penicilina tendrán una prueba cutánea positiva, mientras que un 6% (del 3 al 10%) con antecedentes negativos presenta una respuesta cutánea positiva.[9] Otras pruebas, como la radioalergoadsorción o pruebas in vitro, no ofrecen ventajas sobre las pruebas cutáneas correctamente realizadas.

Como es de esperar, un gran número de pacientes (de un 50 a un 100%) con una prueba cutánea positiva, producen reacciones alérgicas a la penicilina de ser administrado el antibiótico, mientras que un 0,5% de los pacientes con pruebas cutáneas negativas reaccionan al fármaco, la cual tiende a ser una reacción leve o tardía, después de la administración de penicilina. Después de varios años, hasta un 80% de los pacientes pierde la sensibilidad anafiláctica y los anticuerpos IgE.[9]


El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.


Referencias

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Fuentes empleadas y notas

  1. Solensky R.: Hypersensitivity reactions to beta-lactam antibiotics. Clinical reviews in allergy & immunology. Volume 24. Issue 3. Páginas 201-220. Año 2003. pmid=12721392. DOI: 10.1385/CRIAI:24:3:201.
  2. Dash CH: Penicillin allergy and the cephalosporins. J. Antimicrob. Chemother. Volume 1. Issue 3 Suppl. Páginas 107-118. Año 1975. pmid=1201975.
  3. Gruchalla RS, Pirmohamed M: Clinical practice. Antibiotic allergy. N. Engl. J. Med.. Volume 354. Issue 6. Páginas 601-609. Año 2006. pmid=16467547. DOI: 10.1056/NEJMcp043986.
  4. Pichichero ME: Clinical practice. Antibiotic allergy. The Journal of family practice. Volume 55. Issue 2. Páginas 106-112. Año 2006. pmid=16451776. DOI: . url=http://www.jfponline.com/pdf%2F5502%2F5502JFP_AppliedEvidence1.pdf (PDF format).
  5. Pichichero ME: Use of selected cephalosporins in penicillin-allergic patients: a paradigm shift. Diagn. Microbiol. Infect. Dis.. Volume 57. Issue 3 Suppl. Páginas 13S–18S. Año 2007. pmid=17349459. DOI: 10.1016/j.diagmicrobio.2006.12.004.
  6. Antunez C, Blanca-Lopez N, Torres MJ, et al: Immediate allergic reactions to cephalosporins: evaluation of cross-reactivity with a panel of penicillins and cephalosporins. J. Allergy Clin. Immunol.. Volume 117. Issue 2. Páginas 404-410. Año 2006. pmid=16461141. DOI: 10.1016/j.jaci.2005.10.032.
  7. Alergia a penicilina es más frecuente en mujeres que en hombres fechaacceso= 11 de noviembre de 2008. by: MedlinePlus. obra = Enciclopedia médica en español. Agosto 2007.
  8. a b ALPIZAR OLIVARES, Yulién. La penicilina y sus derivados como agentes desencadenantes de la respuesta inmune. Rev Cubana Hematol Inmunol Hemoter [online]. 2000, vol. 16, no. 2 [citado 2008-11-08], pp. 99-104. Disponible en: [1]. ISSN 0864-0289.
  9. a b c Harrison Principios de Medicina Interna 16a edición (2006). «Patogenia de las reacciones a fármacos» (en español). Harrison online en español. McGraw-Hill. Consultado el 9 de septiembre de 2008.