La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Alejandro Magno

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
Alejandro Magno ¹
Cuando yo estaba en Iliria, Demóstenes me calificaba de niño; cuando llegué a Tesalia, de adolescente: quiero mostrarle al pie de las murallas de Atenas, que soy un hombre.
(Autor de la cita o dedicatoria)

Alejandro III Magno


Pela, Macedonia, 356 adC

Babilonia, 323 adC

Rey de Macedonia (336-323 adC), conquistador del Imperio Persa, y uno de los líderes militares más importantes del mundo antiguo, es quizás una de las figuras más atractivas de la Historia.



1. Cortesía de la Biblioteca del Congreso.

El Imperio de Alejandro Magno.

Biografía

Hijo de Filipo de Macedonia y Olimpia de Epiro, muy pronto (340 adC) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente. En el 338 dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea.

Después del asesinato de su padre el año 336 adC, Alejandro Magno heredó el reino cuando solamente tenía veinte años. Toda la Grecia sometida por Filipo se alzó en armas, pero Alejandro dio pruebas de su fuerza militar: tomó y destruyó Tebas, y se hizo nombrar general de los griegos, título que ya había ostentado su padre. Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro quedaba libre para empezar la guerra contra Persia.

A sus treinta y tres años su Imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste donde fundó la famosa ciudad de Alejandría.

Fue educado como príncipe heredero y desde sus primeros años recibió una sólida formación atlética y militar. A los catorce años fue puesto bajo la tutela del filósofo Aristóteles quien continuó con la educación griega que estaba recibiendo e incentivó su interés por diversos ámbitos del conocimiento como la geografía, la medicina, la poesía, la zoología y la botánica.

Fue valiente y generoso pero también cruel y despiadado cuando la situación política, según su opinión, lo requería. Sus gestas lo convirtieron en un mito y, en algunos momentos, en casi una figura divina.

Cuando todo el imperio persa cayó en sus manos, Alejandro adoptó el tipo de corte y la condición de un príncipe oriental, factor que provocó una violenta oposición entre el grupo de sus generales macedonios, y una conjura contra él, resuelta con la ejecución de uno de ellos, Parmenio.


Al sentirse halagado por la sumisión de los persas y por su elevación a personaje de rango divino como gran rey, prefirió la continuación de la política tradicional persa en lugar de continuar con su idea primitiva, y mientras su ejército y todos los griegos consideraban cumplido su deber de destruir al enemigo ancestral, Alejandro se decantó por llevar la conquista a territorios situados más al oriente.

Invadió Bactriana, se casó con la princesa Roxana, y llevó a su ejército a atravesar el Hindukush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en Hidaspes.

Como político y dirigente tuvo el gran proyecto de unificar Oriente y Occidente en un imperio mundial. Hizo que unos 30.000 jóvenes persas fueran educados en la lengua griega y en las técnicas militares macedónicas.

Fundó unas 70 ciudades, por todo el imperio, destinadas no sólo al ejército, sino a ser centros de difusión de la cultura griega. El griego se convirtió, entonces, en lengua universal.

Con sus acciones extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del periodo helenístico y la posterior expansión de Roma. Fue además gran amante de las artes. Alejandro era consciente del poder de propaganda que puede tener el arte y supo muy bien controlar la reproducción de su efigie cuya realización sólo autorizó a tres artistas: un escultor (Lisipo), un orfebre y un pintor: Apeles. Los biógrafos de Alejandro cuentan que éste tenía en gran aprecio al pintor y que visitaba con frecuencia su taller y que incluso se sometía a sus exigencias.

Alejandro en Egipto

Alejandro el Grande.

La cultura del antiguo Egipto impresionó a Alejandro desde los primeros días de su estancia en este país. Las reliquias gigantes que él veía por doquier le cautivaron hasta el punto que quiso faraonizarse como aquellos reyes casi míticos. La Historia del Arte nos ha dejado un testimonio de estos hechos y apetencias. En Karnak existe un relieve donde se ve a Alejandro haciendo las ofrendas al dios Amón, como lo hace un converso. Viste la indumentaria faraónica:

  • Klaft faraónico (el manto que cubre la cabeza y va por detrás de las orejas, clásico del antiguo Egipto), más las coronas roja y blanca que se sostienen en equilibrio inestable.
  • Cola litúrgica de chacal, que con el tiempo se transformó en "cola de vaca".
  • Ofrenda en cuatro vasos como símbolo para indicar "cantidad", "repetición", "abundancia" y "multiplicación".

En los jeroglíficos de la pared se distinguen además los dos nombres de Alejandro-faraón y ambos se presentan dentro del anillo elíptico:

  • Alejandro como Horus
  • Alejandro como Alejandro

Después de Alejandro

A la muerte de Alejandro quedaron como familiares y herederos unos personajes que poco a poco fueron víctimas de la ambición por el poder y de las intrigas de la época, asunto éste que, según los historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual sino con la de aquellos tiempos.

Dichos personajes eran:

  • Filipo Arrideo, (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro después de la muerte de Filipo Arrideo).
  • Roxana, princesa persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa (mandada asesinar por Casandro de Macedonia). Su hijo, llamado también Alejandro, llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los 13 años fue también asesinado por orden de Casandro.
  • Había así mismo otra viuda de Alejandro, hija de Darío de Persia, pero la Historia habla muy poco de ella.
  • Tesalónica, hermanastra de Alejandro.

En el transcurso de unos pocos años, no quedó ninguno de estos personajes, miembros todos ellos de la familia de Alejandro Magno.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • El arte egipcio hasta la conquista de Roma. Historia general del arte, vol. III, colección Summa Artis. Autor, José Pijoan. Editorial Espasa Calpe S.A. Bilbao-Madrid-Barcelona 1932, primera edición.

Notas