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Agustín de Hipona

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Agustín de Hipona ¹
(Cita atribuida o dedicatoria a su persona, o su aspecto más destacado)
(Autor de la cita o dedicatoria)

Aurelius Augustinus, San Agustín


13 de noviembre de 354

28 de agosto de 430

Uno de los Padres de la Iglesia de Rito Latino



1. Ilustración de la obra Diccionario histórico, ó Biografia universal compendiada [ed. by N. Oliva], volumen 1, 1830.

Biografía

Agustín de Hipona por Sandro Botticelli, c. 1480

Nació en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en África. Su padre, llamado Patricio, era aún pagano cuando nació su hijo. Su madre, Santa Mónica, es ejemplo de mujer cristiana y madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia. Su piedad y bondad probados aún bajo las circunstancias más adversas son modelos de vida cristiana. Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y al ver como el joven Agustín se separaba de los caminos de Dios se entregó a una oración constante en medio de un dolor inconsolable. Años más tarde Agustín se llamará a sí mismo el "hijo de las lágrimas de su madre".

San Agustín estaba dotado de una gran imaginación y de una extraordinaria inteligencia. Se destacó en el estudio de las letras humanas. Mostró un gran interés hacia la literatura, especialmente la griega clásica y a la elocuencia. Sus primeros triunfos tuvieron como escenario Madaura y Cartago. Durante sus años de estudiante en Cartago desarrolló una irresistible atracción hacia el teatro. Al mismo tiempo, gustaba en gran medida del halago y la fama que encontró fácilmente en aquellos primeros años de su juventud. Allí mismo en Cartago se destacó por su genio retórico y triunfó en consursos poéticos y certámenes públicos. Aunque se dejaba llevar ciegamente por las pasiones humanas y seguía abiertamente los impulsos de su espíritu sensual, no abandonó sus estudios, especialmente los de filosofía. El propio Agustín hace una crítica muy dura y amarga de estos errores de su juventud en sus Confesiones.

A los diecinueve años la lectura de Hortensius de Cicerón despertó en la mente de Agustín el espíritu de especulación y así se dedica de lleno al estudio de la filosofía. En su busqueda incansable de una respuesta al problema de la verdad, Agustín pasa de una escuela filosófica a otra sin que encuentre en ninguna una verdadera respuesta a sus inquietudes. Finalmente abraza el maniqueísmo creyendo que en este sistema encontraría un modelo según el cual podría orientar su vida. Pocos meses después defraudado con él mismo lo abandona.

Sumido así en una gran frustración personal y con el ambiente cultural y social del norte de Africa, decide en 383 partir para Roma, la capital del Imperio. Monica le acompaña en este viaje. En Roma se enferma de gravedad y gracias a su amigo y protector Símaco, prefecto de Roma, obtiene una cátedra en Milán.

En Milán conoce al obispo San Ambrosio, quién comienza a instruirle en las Sagradas Escrituras. Se dedica entonces también a estudiar la filosofía de los académicos. Especialmente la lectura de las obras de Platón y Plotino abren ante su mente horizontes insospechados y le empujan a buscar nuevos caminos para descubrir la verdad tan ansiada. No fue hasta que leyendo las cartas de San Pablo encontró finalmente aquello que había estado buscando toda su vida. En 386 se consagra al estudio formal y metódico de los dogmas del cristianismo. Renuncia a su cátedra y se retira con su madre y unos compañeros a Casiciaco, cerca de Milán para dedicarse por completo al estudio y a la meditación. El 23 de abril de 387, a los treinta y tres años de edad, es bautizado en Milán por el santo obispo Ambrosio.

Ya bautizado, regresa a África, pero antes de embarcarse su madre Mónica, muere en Ostia, el puerto cerca de Roma.

Cuando llegó a Tagaste vendió todos sus bienes y el producto de la venta lo repartió entre los pobres. Se retiró con unos compañeros a vivir en una pequeña propiedad para hacer allí vida monacal. Años después esta experiencia será la inspiración para su famosa regla. A pesar de su búsqueda de la soledad y el aislamiento la fama de Agustín se extiende por toda la comarca. Es ordenado presbítero en Hipona y en 396 sucede en el episcopado a Valerio.

La actividad episcopal de Agustín es enorme y variada. Predica a todo tiempo y en muchos lugares, escribe incansablemente, polemiza con aquellos que van en contra de la ortodoxia de la doctrina cristiana, preside concilios, resuelve los problemas más diversos que le presentan sus fieles. Se enfrentó a maniqueos, donatistas, arrianos, pelagianos, priscilianistas, académicos, etc.

Algunas de sus obras

  • Confesiones
  • La ciudad de Dios
  • De la Trinidad
  • La verdadera religión
  • Tratado sobre la gracia
  • Tratado sobre el libre albedrío
  • Comentario al Génesis
  • Enarraciones sobre los Salmos
  • Tratados sobre el Evangelio de San Juan
  • Sermones

Referencias


Notas