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Aborto

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Aborto (del latín abortus o aborsus, de aborior, contrario a orior, nacer) es la expulsión del producto de la concepción, antes de que haya alcanzado la edad suficiente para sobrevivir por sus medios, que a finales del siglo XX y principios del XXI se establece en 20 semanas. Después de este tiempo, la terminación del embarazo se llama parto pretérmino. Se denomina "aborto espontáneo" al que se produce sin que medie voluntad de eliminar al nasciturus por parte de la madre o quien la atiende.

A través de la historia, el aborto inducido ha sido frecuente materia de controversia por sus implicaciones éticas, morales y sociales. Ha sido prohibido o limitado en sociedades diversas, aunque los abortos continúan siendo comunes incluso donde la presión social o la ley se oponen a ellos. Los abortos en condiciones sanitarias inadecuadas son una causa mayor de mortalidad femenina, representando según la OMS, con 70.000 muertes al año, alrededor del 13% de todas las muertes maternas.

Aborto espontáneo

Los abortos espontáneos ocurren cuando el producto de la concepción es perdido debido a causas naturales antes de la vigésima semana de desarrollo. Entre el 10% y 50% de las gestaciones terminan en un aborto espontáneo dependiendo de la edad y la salud de la madre.

El riesgo de un aborto espontáneo es mayor en aquellas mujeres que han tenido más de tres abortos espontáneos conocidos, algún aborto inducido o enfermedades sistémicas, y en aquellas mayores de 35 años.

Otras causas suelen ser las infecciones, la respuesta inmunitaria o trastornos sistémicos serios.

Aborto inducido

Se llama aborto inducido al que es provocado con la intención de eliminar el producto de la concepción, con distintos fines, en distintos contextos sociales y legales y con o sin asistencia médica. Se estima que cada año 46 millones de mujeres alrededor del mundo recurren al aborto inducido para terminar con un embarazo no deseado. De ellos, al menos 20 millones son considerados abortos inseguros, es decir, abortos en los que la vida de la mujer suele estar en peligro. En 1998, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que en América Latina y el Caribe se realizaron treinta abortos inseguros por cada mil mujeres de entre 15 y 49 años, más del doble del promedio mundial, estimado en trece por cada mil. Se estima que el aborto inseguro constituye la causa principal de las 600.000 muertes de mujeres gestantes que se producen cada año. En América Latina y el Caribe, de los 18 millones de embarazos que se producen cada año, 52% no son planeados y el 21% termina en un aborto.

Motivos para la inducción del aborto

La mayor parte de las legislaciones reguladoras, tanto las permisivas como las restrictivas, distinguen entre aborto terapéutico y aborto electivo.

Aborto terapéutico

Es el que se justifica aduciendo razones médicas:

  • Salvar la vida de la madre, cuando la continuación del embarazo o el parto significan un riesgo grave para su vida.
  • Salvar la salud física o mental de la madre, cuando están amenazadas por el embarazo o el parto.
  • Evitar el nacimiento de un niño con una enfermedad congénita o genética grave que es fatal o le condena a padecimientos o limitaciones muy graves.
  • Reducir el número de fetos en embarazos múltiples hasta un número que haga el riesgo aceptable.

Para la Organización Mundial de la Salud, este tipo de aborto debe estar autorizado por las legislaciones de los países con el fin de evitar las miles de muertes de personas producidas al anualmente. "Aborto legal para no morir"

Aborto electivo

El realizado por otras razones, incluido el llamado "aborto ético" o criminológico: Cuando el embarazo es el resultado de un delito de naturaleza sexual (violación) o de la aplicación de una técnica de reproducción asistida no consentida por la madre.

También se incluye la minoría de edad de la madre, la incapacidad para cuidarlo por razones económicas o sociales, el deseo de ocultar el estigma que representa en ciertos contextos sociales un embarazo fuera del matrimonio, etc.

Circunstancias sociales y legales

El aborto inducido ha sido y es diversamente considerado en distintas sociedades, desde un procedimiento normal de limitación de la progenie, hasta un crimen castigado con la muerte; desde una práctica considerada éticamente neutra hasta un pecado merecedor del estigma social. En relación con la legislación aplicable será:

  • Aborto legal. Cuando está dentro de las circunstancias en las que la ley del país considera el aborto tolerable o recomendable.
  • Aborto ilegal, cuando la legislación lo prohíbe absolutamente o cuando no se presentan las condiciones para considerarlo legal. El aborto ilegal es además generalmente clandestino, realizado por personas del entorno de la implicada o mujeres de la comunidad que se especializan en realizar ese papel, con o sin lucro.

Procedimientos para la inducción del aborto

El aborto puede ser inducido de muchas maneras, cuyo elección depende de la edad del embrión o feto, de la salud de la madre, del contexto social en que es tomada la decisión y realizado el acto, especialmente el acceso a servicios médicos y los límites puestos por la legislación, y otros.

Procedimientos bajo control sanitario

Aborto químico

Consiste en la interrupción del desarrollo del embrión y en su eliminación por el canal del parto, todo ello inducido por lo que suele ser una combinación de fármacos. Sólo es factible en las primeras semanas del embarazo y representa el 10% de los abortos realizados en los Estados Unidos y Europa.

Se suele preferir, cuando es posible, porque no requiere anestesia ni intervención quirúrgica (uso de instrumentos), siendo los mayores inconvenientes el sangrado y que la mujer puede observar el proceso y el embrión expulsado, lo que es psicológicamente penoso para las que dudan de la moralidad o conveniencia del acto. El procedimiento ve reducida su efectividad después de la séptima semana.

A pesar de su relativa sencillez el proceso requiere una vigilancia médica continuada para asegurar el éxito, prevenir posibles complicaciones y también a menudo porque la evacuación es incompleta y requiere la intervención final de un médico. Los regímenes más comunes son:

  • Metotrexato más mixoprostol. El metotrexato se administra con una inyección y afecta a las células en proliferación del embrión, provocando la interrupción de su desarrollo. Unos días después la administración de mixoprostol, una prostaglandina que estimula la contracción del utero, provoca la expulsión de sus restos. El procedimiento está contraindicado con distintas condiciones médicas, como por ejemplo la insuficiencia renal.
  • Mifepristona con o sin mixoprostol. La mifepristona (RU-486) es un antagonista de la progesterona, hormona necesaria para la continuidad de la gestación, y puede administrarse hasta 49 días después de la última regla. Si tras su uso no se produce la expulsión, está se estimula con mixoprostol, que cumple la misma función que en el protocolo anterior. Igualmente presenta contraindicaciones diversas, por ejemplo con el uso previo continuado de terapias basadas en esteroides.
  • Mixoprostol sólo. Raramente usado, requiere una dosificación muy precisa y una vigilancia médica especialmente intensiva.
Aborto quirúrgico

El método quirúrgico más empleado entre las doce semanas de embarazo es el aborto por aspiración. Consiste en la remoción del feto o embrión por succión usando una jeringa manual o una bomba eléctrica de aspiración. La aspiración manual es llamada también minisucción o extracción menstrual, se aplica sólo durante las primeras semanas y no requiere dilatación cervical. Para estas primeras semanas se habla de interrupción del embarazo más que de aborto. A partir de la semana décimo quinta y hasta la vigésimo sexta se requiere dilatación cervical y manipulación quirúrgica, además de succión.

El método de "dilatación y raspado", es un método general que es empleado también durante el examen médico para tomar muestras o la detección de cánceres. Es también conocido como nacimiento parcial, suele hacerse entre la sexta y la décimo cuarta semana. La Organización Mundial de la Salud recomienda que este método no se use salvo cuando la aspiración manual no es factible y de hecho su uso es poco frecuente.

En estadios avanzados de la gestación, si se ha de practicar un aborto por razones terapéuticas, se usan otros procedimientos adecuados al mayor desarrollo del feto. Se puede provocar el parto prematuro usando prostaglandinas normalmente a la vez que se inyecta suero salino o urea en el líquido amniótico. En los casos más avanzados se usan técnicas excepcionales, como la llamada de dilatación y extracción intacta, que requiere dos o tres días de preparación para asegurar la dilatación cervical necesaria y fármacos que inducen el parto. El médico manipula el feto para hacer salir primero sus piernas hasta dejar dentro sólo la cabeza, si así es necesario. Por último se vacía el encéfalo por succión después de practicar una incisión en la base del cráneo. Esta técnica, que es polémica, es usada en menos de la sexta parte de los abortos tardíos practicados en Estados Unidos.

Cuando la gestación está muy avanzada se empieza por provocar la párada cardiaca del feto mediante una inyección.


Procedimientos tradicionales

Aspectos jurídicos

Dependiendo del ordenamiento jurídico vigente, el aborto se considera una conducta penalizada o despenalizada, atendiendo a las circunstancias específicas. Con todo, en la actualidad, todos los países desarrollados del mundo permiten la realización de abortos en determinadas circunstancias, siguiendo la recomendación de la OMS.

Las situaciones posibles van desde el aborto considerado como un delito contra la vida humana consistente en la interrupción intencional del proceso fisiológico del embarazo, por aniquilamiento del producto de la concepción en cualquiera de los momentos anteriores al término de la preñez, ya sea por la expulsión violenta del feto, o por su destrucción en el vientre de la madre, o despenalizado en caso de que la embarazada consienta.

Evolución histórica

Entre los pueblos primitivos el aborto no era considerado como delito y no era extraña la practica del infanticidio por razones eugenésicas. Por ejemplo los yanomano exterminan constantemente un gran porcentaje de sus bebés de sexo femenino, no solo mediante negligencia selectiva sino mediante actos específicos de asesinato dejando una proporción de 154 varones por cada 100 hembras. El primogénito ha de ser varón, luego tal vez eliminen las criaturas de ambos sexos.

En algunos pueblos antiguos como India, Asiria, China, Persia el aborto no era considerado como delito. En la India y Egipto acordaban derecho patriarcal absoluto, entonces los padres podían vender o matar a sus hijos, aun antes de nacer.

En la literatura Veda de la India el aborto se condenaba, si era provocado por la madre o con su consentimiento para que otra persona interrumpiera su embarazo. En el pensamiento budista según los textos Vinayas el aborto provocado se veía como una forma reprobable que causaba a otra persona la muerte.

En Egipto se permitía el aborto pero se castigaba severamente el infanticidio. El Ritual funerario, uno de los libros sagrados del Egipto, incluye entre una de sus prohibiciones el procurar el aborto. Conocían métodos contraceptivos ó abortivos, descritos simplemente como "abandono del estado de embarazo" descritos en los papiros de Kahun, Ebers, Berlín, Carlsberg y Ramesseum. Consistían en lavados de varios tipos, como el realizado con aceite muy caliente. Sin embargo, el provocar un aborto era muy castigado jurídicamente, aunque se lo justificase en algunos casos. En los casos de nacimiento con malformaciones físicas o con alguna enfermedad crónica no se recurría al infanticidio y los niños eran aceptados y considerados que habían sido tocados por la gracia divina e incluidos en la sociedad con un gran respeto.

El Código de Hammurabi, que data del siglo XVIII a.C., destacaba aspectos de la reparación debida a las mujeres libres en casos de abortos provocados mediante violencia por golpes, exigiéndose el pago de 10 siclos por el feto perdido.

Los hebreos, por su parte, penaban solamente los abortos causados violentamente. Los antiguos hebreos creían que el feto no tenía existencia humana antes de su nacimiento, y que el aborto en cualquier época del embarazo era completamente permisible, si se hacía en favor de la vida y la salud de la embarazada. El delito parece no haber prevalecido en el tiempo de Moisés, bien sea entre los Judíos o entre las naciones circundantes; por ejemplo no se mencionan en la extensa enumeración de pecados imputados a los Cananeos.

En Grecia, Sócrates abogaba porque el aborto fuera un derecho materno. La primera referencia al aborto se encuentra en los libros atribuidos a Hipócrates, quien negaba el derecho al aborto y exigía a los médicos jurar no dar a las mujeres bebidas fatales para el niño en el vientre.

Pero por otra parte los antiguos griegos apoyaban el aborto para regular el tamaño de la población y mantener estables las condiciones sociales y económicas. Platón recomendaba el aborto a las mujeres embarazadas mayores de 40 años (o si su compañero era mayor de 50 años) y además veía la terminación del embarazo no deseado como un medio para perfeccionar el propio cuerpo.

Aristóteles sostenía que el feto se convierte en 'humano' a los 40 días de su concepción, si es masculino, y a los 90, si es femenino. Aristóteles recomendaba el aborto para limitar el tamaño de la familia y en su Política lo dejaba librado a la madre, salvo cuestiones de Estado.

Según el derecho romano, al nasciturus no se lo consideraba persona, por lo que en la Antigua Roma el aborto estaba permitido; aunque, sin embargo, sí se le reconocían derechos. Por ejemplo, si la mujer embarazada estaba condenada a muerte, la ejecución se posponía hasta el nacimiento. También si el padre del nonato era senador al momento de la concepción, este nacía con los priviliegios de hijo de senador. En la época de Ovidio debió ser muy extendido pues escribió refiriéndose a las clases superiores:

Nunc uterum vitiat quae vult formosa videri, Raraque, in hoc aevo, est quae velit esse parens.

(N.T.: Ahora corrompe su vientre la que quiere verse hermosa, y es rara, en esta época, la que quiere ser madre.)

En el siglo II encontramos con el primer registro de leyes promulgadas por el Estado contra el aborto decretando el exilio contra madres y se condenaba a los que administraban la pócima abortiva a ser enviados a ciertas islas si eran nobles o a trabajos en las minas de metal si eran plebeyos.

En la Edad Media el derecho canónico dintinguía corpus formatum y corpus informatum. El primero es aquel en condiciones de recibir el alma convirtiéndose en feto animado, el segundo el que no había llegado a ese estado. Hubo división, pero en general se sostuvo que el o tenía lugar a los 40 días después de la concepción en los varones y a 80 en las mujeres.

Antes de la invención del condón en el siglo XVIII no existían métodos anticonceptivos seguros. Se recurría al infanticidio y al aborto como medios "pacíficos" para limitar la población. Durante el siglo XVIII muchos países del mundo crearon leyes que convertían el aborto en ilegal.

Historia reciente

A principios del siglo XX, muchos países empezaron a despenalizar el aborto cuando este era efectuado para proteger la vida de la madre, y en algunos casos para proteger la salud de la madre. En 1920, durante el gobierno de Lenin, la Unión Soviética legalizó todos los abortos, pero esta política fue revertida en 1936 por Josef Stalin. Islandia fue el primer país occidental en legalizar el aborto terapéutico bajo circunstancias límite, en 1935.

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, en casi todos los países industrializados la normativa acerca del aborto comenzó a ser liberalizada y desde la década de los 50, la mayoría de los países ex socialistas de Europa central y del Este consideraron al aborto como un acto legal cuando se practicaba en el primer semestre del embarazo y a solicitud de la mujer embarazada.

En los años 50 existían solo 4 países que lo permitían solo en caso de conflicto con la vida de la madre (Argentina y Suiza), con fines éugenicos (Argentina), causas sentimentales (Argentina y Suiza), con miras neomalthusianas (Rusia y Japón). Rusia lo limitaban a los tres primeros meses y obligaban que fueran en los hospitales.

A finales de los años 60, las mujeres en Canadá, Estados Unidos, y después en casi toda Europa, empezaron a rechazar el dominio masculino en el debate sobre el aborto afirmando que la decisión de abortar es completamente personal.

Hacia finales de la década de los 60 y durante los 70, la mayoría de los países desarrollados despenalizaron el aborto y ampliaron las circunstancias en que éste es permitido.

En 1973 existían 44 países en los cuales el aborto era legal, de los cuales 19 sólo lo permitían por razones médicas, 6 incluían además razones morales y 19 más incluían otros tipos de razones. Los países de la Europa mediterránea (Italia, Portugal, España) e Irlanda de más honda influencia católica no tenían liberalizado ningún supuesto.

Sólo unos pocos países, como los escandinavos, despenalizaron el aborto antes que Gran Bretaña, en 1967. Poco después muchos otros países hicieron lo mismo, incluyendo Canadá (1969), Estados Unidos (para 1973 en la mayoría de los estados), Francia (1975), Nueva Zelanda (1977), Italia (1978) y los Países Bajos(1980). En 1975, la Corte Suprema Alemana abolió todas las leyes estatales que legalizaban el aborto, sosteniendo que contradecían los derechos humanos.

Situación actual (2005)

Actualmente todos los países desarrollados del mundo permiten el aborto en determinadas circunstancias, siguiendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud. En cambio, algunos ordenamientos jurídicos de países subdesarrollados o en vías de desarrollo consideran al aborto como un delito de gravedad inferior al infanticidio. Unos pocos penan el aborto de modo total y sin admitir excepción alguna, aún cuando esté en peligro la vida de la madre; éstos son Andorra, Chile, Filipinas, El Salvador, Somalia y el Vaticano.

La mayoría de los países del mundo permiten el aborto en ciertos casos. Actualmente, el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, ya sea sin restricciones en cuanto a su causa, o por razones socioeconómicas; mientras que el 25% vive en 54 países que lo prohiben completamente o lo permiten sólo para salvar la vida de la mujer”

Aproximadamente el 25% de la población mundial viven en países con leyes abortivas sumamente restrictivas, sobre todo en América Latina, Africa y Asia. Estos son los países donde el aborto se encuentra más restringido de acuerdo a la ley. En algunos países, tales como Chile, las mujeres todavía son mandadas a la cárcel si se realizan un aborto ilegal.

Algunas legislaciones establecen precondiciones, tales como períodos de espera, la provisión de información, la opinión de varios médicos, o la notificación al cónyuge o a los padres de la embarazada. En otros países, como Canadá, se admite sin restricciones. Un cuadro comparativo de las legislaciones nacionales aparece en Aborto (derecho)

Es posible distinguir dos sistemas de regulación del aborto en la actualidad. El sistema de indicaciones (que distingue entre aborto terapéutico y aborto voluntario) y el sistema de plazos, que supone el aborto libre hasta que se llega a un momento determinado de la gestación que suele fijarse en torno a las doce primeras semanas del embarazo. Ello pues la posición científica mayoritaria en torno a este asunto señala que el embrión de 12 semanas no es un individuo biológico, ni mucho menos una persona: carece de vida independiente, ya que es totalmente inviable fuera del útero. El desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales y no se han establecido las conexiones nerviosas que caracterizan al ser humano. El embrión, por tanto, no experimenta dolor ni ninguna otra percepción sensorial.

Cabe advertir que la no punibilidad del aborto no significa que en estos países el aborto sea más frecuente que en los que sí lo castigan; por el contrario, la legalidad del aborto, acompañado con una educación sexual masiva, y un amplio acceso a métodos anticonceptivos favorece que ocurran pocos abortos. Un ejemplo de esto es Holanda, que es el país con menor frecuencia de abortos del mundo (12,7% de los embarazos). Sectores antiabortistas sostienen que esta relación no se cumple en todos los casos, señalando como ejemplo el caso del Reino Unido (cuya tasa de abortos es del orden del 22,8% de los embarazos) donde desde 1967, año de aprobación de la Abortion Act, la tasa de abortos sobre el número de nacidos vivos ha aumentado continuamente. Estas fuentes indican un número de 6.474.446 casos desde la aprobación de la Abortion Act hasta 2004, si bien las estadísticas oficiales sumadas de la Office of National Statistics y de IDS Scotland arrojan guarismos menores (5.436.401 casos desde la sanción de la ley hasta el final de 2002).

Aspectos religiosos

Catolicismo

El magisterio de la Iglesia católica ha condenado desde siempre el aborto, aun cuando se hayan dado discusiones teológicas sobre el momento de la creación del alma (véase, por ejemplo, el artículo traducianismo). Por su parte, los padres de la Iglesia son unánimes en reprobar como homicidio la eliminación del embrión humano. Así, por ejemplo:

«No matarás con el aborto al fruto del seno y no dejarás morir al niño ya nacido.» Didajé, V 2.

O Tertuliano: «Es un homicidio anticipado impedir el nacimiento; poco importa que se suprima al alma ya nacida o cuando está naciendo. Es un hombre el que lo será en el futuro.» TERTULIANO, Apologeticum IX 8.

En el magisterio

En el primer Concilio de Maguncia −un concilio local del año 847− se confirman penas canónicas propuestas por reuniones anteriores: a la mujer que haya abortado se le han de prescribir 10 años de penitencia. El Papa Esteban V afirmó, en su carta Consuluisti de infantibus, que cometer un aborto es un homicidio. [1]

Luego de esta alusión, el magisterio de la Iglesia no volvió a pronunciarse sobre el tema hasta el siglo XX, aunque desde 1930 lo ha hecho de manera continua y cada vez más amplia. Pío XI,[2] Pío XII, en varios discursos, como por ejemplo, el que impartió a la Sociedad de Médicos Italianos de San Lucas (12 de noviembre de 1944), Juan XXIII[3] han condenado el aborto como homicidio. En el Concilio Vaticano II se encuentra una de las condenas más fuertes y a la vez más citadas en el magisterio posterior. En la Constitución Pastoral Gaudium et Spes se lee lo siguiente:

«La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables.» Número 51

El Papa Juan Pablo II recuerda, en la encíclica Evangelium Vitae, que quienes a sabiendas de la pena incurren o colaboran en un aborto (padres y cómplices sin cuyo apoyo el aborto no se hubiera realizado) incurren en excomunión inmediata (llamada en el Código de Derecho Canónico latae sententiae).[4]

Debates teológicos acerca del embrión

En relación con el momento en que se puede considerar "persona" al producto de la gestación, los padres de la Iglesia y teólogos católicos se han dividido en varias corrientes de opinión, entre las cuales destacan al menos dos:

  • Los partidarios de la animación inmediata (desde el momento de la concepción), que consideraban el origen del alma humana por una preexistencia anterior a su unión con el cuerpo (platonismo cristiano) o por una derivación del alma de los padres (traducianismo)
  • Los partidarios de la animación mediata o retardada (después de un cierto tiempo), que aceptaban que las almas son creadas por Dios (Creación).

La tesis creacionista fue la que se impuso y la que pasó a ser oficial y, en consecuencia, la tesis de la humanización retardada fue la opinión mantenida de forma generalizada durante la Edad Media, determinando que el alma racional aparecía en el varón a los 40 días y en la mujer a los 80. Al margen de estas corrientes de opinión, lo que es seguro es que en los escritos patrísticos hay un rotundo rechazo al aborto.

Judaísmo

La tradición judía es proclive a la santidad del feto, y no permite el aborto a solicitud. Sin embargo, permite el aborto bajo determinadas circunstancias porque no considera al feto como persona autónoma. La Mishná (Ohalot 7:6) indica explícitamente la admisibilidad del aborto si la continuidad del embarazo pudiera poner en peligro la vida de la madre. El judaísmo ortodoxo no admite otra causa que el peligro para la vida materna, en tanto el judaísmo conservador considera también la posibilidad de graves daños a la salud física o mental, o cuando el feto es inviable o padece graves defectos según opinión médica experta.

Legislación islámica

La ley islámica permite el aborto por razones médicas hasta un cierto punto de la gestación. En el Islam no se admite que pueda haber independencia entre la ley y la ética, así que el debate sobre la ley se confunde con el debate ético. Por otra parte, se atribuye importancia al conocimiento médico que aporta el jurista versado en medicina, como Averroes, o el médico conocedor de la ley islámica, como Avicena. El feto adquiere la condición legal de persona cuando recibe de Dios su alma personal, momento para cuya identificación se confía también en la ciencia del médico, no sólo en la revelación. De acuerdo con las tradiciones orales, el momento de la infusión del alma es a los 120 días o cuatro meses.[5]

El Islam anima a la reproducción y desalienta el aborto, que no recibe fácilmente la aprobación social, pero tampoco es considerado necesariamente un crimen. Es visto más bien como un recurso que debe usarse sólo en último lugar. Es requerimiento indispensable la expresión de la voluntad de la madre de llevarlo a cabo.

Hay dos escuelas jurídicas que valoran de maneras opuestas el aborto. La escuela Janafi permite el aborto libremente en los cuatro meses iniciales, incluso cuando la iniciativa de la mujer no cuenta con el permiso del marido. La escuela Maliki prohíbe en su mayoría el aborto de manera absoluta, argumentando que, aunque el feto no sea propiamente humano, no se debe interferir con su destino natural de adquirir su alma, una vez que el semen se ha instalado. Algunos miembros de la escuela Maliki encuentran permisible el aborto hasta los 40 días. Las otras escuelas legales islámicas, tanto suníes como chiíes, mantienen, en conjunto, posiciones semejantes a las de la escuela Hanafi. De las cinco categorías en que se clasifican jurídicamente los actos — obligatorios, recomendados, opcionales, culpables o desalentados y prohibidos —, el aborto ha sido situado generalmente entre los opcionales o tolerables, especificándose los casos en los que el aborto debe considerarse criminal y punible. En general, son razones de salud las que se considera que justifican el aborto.[5]

Aspectos biológicos y médicos

El aborto inducido es una de las intervenciones médicas que más se realizan. Veinte de los 46 millones de abortos realizados cada año son inseguros, desde el punto de vista médico. Cada 6 minutos muere una mujer a causa de un aborto ilegal e inseguro médicamente. La legalización o despenalización del aborto podría evitar la muerte innecesaria de la mujer.

Desde un punto de vista científico, la mayor parte de las legislaciones del mundo desarrollado permiten libremente el aborto hasta las 12 o 14 semanas de desarrollo pues, según ha declarado el Colegio de Bioética de México “el embrión de 12 semanas no es un individuo biológico, ni mucho menos una persona: carece de vida independiente, ya que es totalmente inviable fuera del útero. El desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales, y no se han establecido las conexiones nerviosas que caracterizan al ser humano. El embrión, por tanto, no experimenta dolor ni ninguna otra percepción sensorial, según el informe”.

La réplica de las corrientes antiabortistas se basa en la idea de que, sea cual sea el desarrollo del embrión, éste debe ser protegido. Se sostiene que los cuerpos de la mujer y del embrión son distintos, debido a que el sistema inmunológico de la mujer destruye al embrión si se pone en contacto con él. Otro de los argumentos que sostienen es que el ADN del feto es diferente al de la madre, por lo que podría considerarse un ser distinto.

Recientemente se ha incorporado al debate bioético la consideración sobre el status de "humano" o "aún no humano" del "nasciturus" ("el que ha de nacer") durante la primera etapa de desarrollo prenatal, en la cual algunos ya lo denominan "preembrión". Este debate llevaría a una recalificación bioética de las intervenciones sobre el preembrión, ya sea por su eliminación en el microaborto o por su manipulación durante la investigación sobre sus células totipotenciales o "células madre" (stem cells) en laboratorios de ingeniería genética.

Aspectos sociales

Se estima que cada año 46 millones de mujeres recurren al aborto inducido para dar por terminado un embarazo no deseado. El tratamiento legislativo varía enormemente de un país a otro, pero actualmente el 62 por ciento de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, mientras que el 25 por ciento de la población mundial vive en países que lo prohíben y penalizan. La OMS estima que cada año ocurren 20 millones de abortos inducidos.

Los abortos clandestinos generan un problema de salud pública, por el índice de muertes y por las consecuencias que tienen en la vida de las mujeres.

Los partidarios de la despenalización sostienen que el aborto es una cuestión de derechos humanos: prohibirlo atenta contra los derechos fundamentales de las mujeres y contra los principios de justicia social, ya que generalmente las mujeres que mueren víctimas de un aborto clandestino mal realizado son las que tienen menores recursos económicos y que pertenecen a los sectores socioeconómicos mas vulnerables.

Los opositores del aborto legal, a su vez, afirman que este enfoque constituye un punto de vista extremista de los derechos humanos de la mujer, que da como resultado una superposición sobre el derecho a la vida.

Mortandad debida al aborto clandestino

El aborto clandestino es inseguro porque no se da en condiciones que puedan garantizar una intervención óptima. Se recurre a personal no especializado. Se pone en riesgo la vida de la mujer. Las hemorragias y otras complicaciones del aborto incompleto son una de las causas de la mortalidad materna.

En América Latina y el Caribe, 5.000 mujeres mueren cada año debido a complicaciones relacionadas con abortos inseguros (más de la quinta parte del total de muertes maternas). Esta cifra corresponde al 21 por ciento de las muertes maternas a nivel mundial.

En 1996, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que el aborto es la causa primordial de mortalidad materna en Chile, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú, la segunda causa de muerte en Costa Rica y la tercera causa de muerte en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, México y Nicaragua.

De todas las mujeres que se someten a un aborto en condiciones de riesgo, un número aproximado de entre el 10 y el 50 por ciento necesitan atención médica para el tratamiento de las complicaciones. Abortos incompletos, hemorragias y complicaciones infecciosas son algunos de los riesgos que corren las mujeres al no recibir un tratamiento médico adecuado con las condiciones necesarias para garantizar la vida y la salud.

La OMS estima que el 13 por ciento de las aproximadamente 600.000 muertes relacionadas con embarazos a nivel mundial son el resultado de la realización de abortos en condiciones de salubridad inseguras. La mortalidad por aborto inducido es de 0,2 a 1,2 por cada 100.000 abortos en países donde el aborto está permitido. En países donde el aborto está penalizado se encuentran 330 muertes por cada 100.000 abortos.

"Los abortos realizados en condiciones de riesgo ponen en peligro la vida de muchas mujeres, lo cual representa un problema de salud pública grave. La mayoría de estas muertes, los problemas de salud y las lesiones podrían prevenirse mediante un mayor y mejor acceso a servicios adecuados de atención en salud, incluyendo métodos seguros y efectivos de planificación familiar y atención obstétrica de urgencia..." (Párrafo 97. Plataforma de Acción IV Conferencia Mundial de la Mujer. Beijing (Pekín) 1995).

Aborto selectivo de fetos femeninos en la actualidad

En la actualidad, en los países con mayores poblaciones del mundo, China[6] e India, donde está legalizado el aborto, la coincidencia de tres situaciones, los avances médicos que permiten determinar el sexo del futuro hijo, la situación de legalización del aborto y una 'preferencia cultural' por los hombres han hecho que el número de mujeres disminuya y que haya un mayor número de abortos de embriones y fetos femeninos. Particularmente en la India, los investigadores calculan que, de 1985 a 2005, 10 millones de posibles futuras mujeres han sido abortadas de manera selectiva.[7] a.[8] El censo del 2001 en la India reveló que “faltaban” cincuenta millones de mujeres, yendo en contravía a la tendencia mundial, en la que el número de mujeres supera ligeramente al de los hombres. Se dice en la India que "es más probable que un bebé no llegue a nacer si es una niña". Por otra parte, la aplicación de la política de un solo niño en China en 1979 incrementó la población masculina, pues los padres intentaban engañar y evitar la ley mediante el aborto preferencial o el abandono de las hijas no deseadas.[6] a[9]

En consecuencia, en la India está prohibido realizar ecografías o ultrasonidos para determinar el sexo del feto, pues, dado que el aborto es legal, muchas mujeres se ven obligadas a abortar si el feto es una niña porque, supuestamente,[10] “una hija no podrá cuidar de sus padres cuando envejezcan, porque será la causa del empobrecimiento de la familia al tener que pagar una dote en su boda, porque será considerada un huésped en su propia casa hasta el día en que la abandone para casarse, porque el prestigio de la madre y su posición en la familia sólo se verán consolidados si el que nace es un varón o porque se cree que son los varones quienes pueden realizar los ritos funerarios por sus padres.” El aborto e infanticidio selectivo hacia futuras mujeres podría tener una influencia en la relación hombres-mujeres, que se elevó de 117:100, según datos del 2002.[9]

Fuera de estos dos países, no se han reseñado otros casos significativos de países donde el aborto tenga tales implicaciones discriminatorias sobre las mujeres y en donde preferencialmente fetos o embriones de sexo femenino sean abortados o bebes mujeres recién nacidas sean abandonadas y discriminadas en razón a su sexo.

Aspectos psicológicos

Para la mayoría de las mujeres, la decisión de tener un aborto es difícil. El Royal College of Psychiatrists, la principal organización profesional de psiquiatras del Reino Unido, afirma que el asunto de la relación entre aborto provocado y los efectos sobre la salud mental de la madre no está del todo resuelto. Sin embargo, como el aborto voluntario puede suponer un riesgo para la salud mental de las mujeres, recomienda que se asesore convenientemente sobre estos riesgos a quienes deseen abortar.[11]

Científicamente no existe evidencia de un estrés "post-aborto" a largo plazo, ni de depresión ni ansiedad ni de ninguna otra enfermedad psicológica, concluyendo que el mayor estrés es previo al proceso.[12] Los sentimientos de culpa suelen asociarse a las consideraciones meramente sociales o personales, incrementados si existen argumentos de índole religiosa, contrastado por el hecho de que la gran mayoría de las mujeres afirman experimentar una situación de alivio posterior.[13]

Aborto y derechos humanos

En el último tiempo, los más importantes organismos de protección de derechos humanos han abogado por la despenalización del aborto al considerar que su prohibición viola los derechos humanos de las mujeres. Entre otros, se encuentran la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corte Europea de Derechos Humanos, Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Amnistía Internacional (AI).

El sistema anglosajón, el sistema europeo-continental y el sistema internacional de protección de los derechos humanos consideran que se violan los derechos fundamentales de las mujeres cuando se prohíbe de forma absoluta el aborto. El primer sistema desarrolla los derechos fundamentales de la mujer desde la perspectiva de su derecho a la intimidad y en relación con la idea de ‘viabilidad’. El modelo continental, a su vez, vincula el aborto con el derecho general a la libertad de la mujer, sea que se le especifique como libertad reproductiva o como un derecho a la autodeterminación. Finalmente, el sistema internacional de protección de los derechos humanos (entiéndase aquí tanto las ONGs internacionales –como es el caso de Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Comité de Derecho Humanos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud) relaciona el problema del aborto con la violación del derecho de las mujeres a no ser sometidas a tratos crueles, inhumanos o degradantes, es decir, con la prohibición general de la tortura.

Desde el punto de vista ético-filosófico, existen varios posibles planteamientos: derecho del feto/derecho de la mujer embarazada, tolerancia y elección de la maternidad.

Posiciones políticas

En general, la derecha política y el neoliberalismo suelen alinearse con aquellos movimientos sociales y eclesiásticos que se oponen al aborto.

Por el contrario, la mayor parte de la izquierda política, los grupos humanistas, los racionalistas, los liberales y los filosóficamente materialistas, así como los grupos feministas, luchan por la no penalización (o despenalización) del aborto y la libertad limitada de elección.

Sin embargo, esa separación se ha difuminado recientemente. Por un lado, fieles católicos mantienen posiciones a favor de la despenalización (como es el caso del grupo Católicas por el Derecho a Decidir) y, por el otro, han surgido grupos feministas y ateos antiaborto, como Feminists for Life y Atheists for Life.


Referencias

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Artículos relacionados

Bibliografía

  • Willke, J.C & Barbara (Ferrer, Jesús, tr.). Manual sobre el aborto, Eunsa. Ediciones Universidad de Navarra, S.A., 03/1983. ISBN 84-313-0384-0 ; 978-84-313-0384-6. 
  • Nathanson, Bernard (Ramírez, Enrique tr.). La mano de Dios : autobiografía y conversación del rey de aborto, Ediciones Palabra, S.A., 05/1997. ISBN 84-8239-167-4 ; 978-84-8239-167-0. 
  • Cardeñosa Serrano, Rubén de. No siempre lo legal es justo : Ley de despenalización "parcial" del aborto, Comercial Editora de Publicaciones, C.B., 09/2004. ISBN 84-7050-797-4 ; 978-84-7050-797-7. 
  • Ferrater Mora, José y Cohn, Priscilla. Ética aplicada, Alianza Editorial, S.A., 1988. ISBN 84-7838-421-9. 
  • Singer, Peter. Compendio de Ética, Alianza Editorial, S.A., 1995. 

Otras fuentes de información

Notas

  1. DENTZINGER – HÜNNERMAN 670.
  2. Véase, por ejemplo, la encíclica Casti Connubii], número 23.
  3. Véase la encíclica Mater et Magistra, número 194.
  4. Evangelium vitae, número 62.
  5. a b Bakar, Osman. Abortion. Religious traditions: Islamic perspectives. En Post, S.G., ed. (2004) Encyclopedia of Bioethics. MacMillan, N.Y., vol. 1, pp. 39-43.
  6. a b Graham, Maureen J., Larsen, Ulla, & Xu, Xiping. (1998). Son Preference in Anhui Province, China. International Family Planning Perspectives, 24(2). Retrieved 2006-01-12.
  7. Sudha, S., & Irudaya Rajan, S. (1999). Female Demographic Disadvantage in India 1981-1991: Sex Selective Abortion, Female Infanticide and Excess Female Child Mortality. Retrieved 2006-01-12
  8. Mudur, Ganapati. (2002). "India plans new legislation to prevent sex selection." British Medical Journal: News Roundup. Retrieved 2006-01-12.
  9. a b Plafker, Ted. (2002-05-25). Sex selection in China sees 117 boys born for every 100 girls. British Medical Journal: News Roundup. Retrieved 2006-01-12.
  10. Santamaría, Irene (2004-06-29) Mujeres en la India de hoy. http://www.revistapueblos.org/article.php3?id_article=3 Pueblos: Revista de Información y Debate. Tomada: 2007-02-14
  11. Position Statement on Women’s Mental Health in Relation to Induced Abortion
  12. Después del aborto
  13. El aborto y la salud psicológica de las adolescentes