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Abeja

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Abeja

Archivo:Abeja-pequeña.png

Clasificación científica
Reino:Animalia
Filo:Arthropoda
Clase:Insecta
Orden:Hymenoptera
Familia:Apoidea

Las abejas son insectos voladores, emparentadas con las avispas y las hormigas. Se encuentran adaptadas para alimentarse de néctar y juegan un papel importante en la polinización de plantas florecientes, por lo que son llamadas polinizadoras. Las abejas poseen una lengua larga que utilizan para obtener el néctar de las flores, vomitandolo luego, para formar asi la miel, que luego será fermentada en la colmena. Poseen además antenas consistentes en trece segmentos en los machos y doce en las hembras. Poseen dos pares de alas, siendo el par trasero el más pequeño de los dos. Sus patas están adaptadas para recolectar pólen y el apéndice de su estómago es un aguijón utilizado para defensa.

Existen cerca de 16.000 especies conocidas de abejas y se estima que existen alrededor de 30.000 especies en total. Las abejas pueden ser solitarias o vivir en grandes comunidades de variados tipos.

Las más avanzadas de estas son las colonias eusociales, encontradas entre las abejas de miel y las abejas sin aguijón.

Se cree que la socialidad evolucionó en forma separada en diferentes grupos de abejas.

Abejas eusociales

Las abejas eusociales viven en grandes colmenas, cada una de las cuales posee una sola reina junto con las obreras y zánganos.

El ciclo de vida de los abejorros comienza en primavera cuando la reina despierta de su hibernación. En ese momento la abejorro reina es la que realiza todo el trabajo porque aún no existen abejas obreras. Ella busca un lugar donde construir su nido y construye los paneles de miel. Es también quien se encarga de la recolección de néctar y polen. Las colonias de abejorros mueren en otoño, luego de criar una nueva generación de abejorros reina, las cuales sobreviven individualmente en puntos escondidos. Curiosamente, algunas abejorros reina buscan refugio del invierno en colmenas de abejas de miel, donde a menudo son encontradas muertas en la primavera por apicultores, presumiblemente muertas por las abejas de miel. Se desconoce si alguna ha conseguido sobrevivir el invierno en ese tipo de ambiente.

Con las abejas de miel, las cuales sobreviven el invierno como colonia, la reina comienza a desovar en invierno, preparándose para la primavera. Esto es probablemente activado por la duración del día. La reina es la única hembra fértil y deposita todos los huevos de los cuales nacerán todas las demás abejas. Con excepciones de su vuelo de apareamiento o el establecimiento de una nueva colonia, la reina rara vez abandona la colmena después de haberse convertido las larvas en abejas adultas. La reina deposita cada huevo en una celda preparada por las abejas obreras. El huevo se rompe y transforma en una pequeña larva que es alimentada por las abejas enfermeras (abejas obreras que mantienen el interior de la colonia). Luego de aproximadamente una semana (dependiendo de la especie), la larva es sellada en su celda por las abejas enfermeras. En aproximadamente otra semana (nuevamente dependiendo de la especie), la larva emerge como una abeja adulta.

Tanto las obreras como las reinas se alimentan de jalea real durante los primeros tres días del estado larval. Luego, las obreras cambian por una dieta de polen y néctar o miel diluida, mientras que aquellas larvas elegidas para ser reinas continúan recibiendo jalea real. Esto causa que la larva se convierta en pulpa más rápidamente además de aumentar su tamaño y desarrollarla sexualmente. Los criadores de reinas consideran que una buena nutrición durante el estado larval es de crucial importancia para la calidad de las reinas criadas, siendo otros factores importantes una buena genética y un número suficiente de apareamientos. Durante los estados larval y pupal, varios parásitos pueden atacar la pupa o la larva y destruírla o mutarla.

Las reinas no son criadas en las típicas celdas de empollamiento horizontales del panal, sino que sus celdas son construídas para ser de mucho mayor tamaño y en posición vertical. Cuando la reina termina su etapa de alimentación larval y se convierte en pupa, se desplaza a una posición cabeza abajo, desde la cual luego come su celda para salir. Durante la etapa de pupa, las abejas obreras tapan o sellan la celda. Justo después de emerger de sus celdas, a menudo las abejas reina producen un sonido el cual se cree es un reto a otras reinas a batallar.

Las abejas obreras son hembras infértiles. Ellas segregan la cera utilizada para construir la colmena y son también las encargadas de limpiar y mantener la colmena, criar a los jóvenes, montar guardia y recolectar el néctar y el polen.

En las abejas de miel, las obreras poseen un contenedor de huevos modificado en forma de aguijón el cual pueden clavar en un enemigo para defender la colmena, pero las abejas mueren poco después de clavar su aguijón, ya que parte del sistema digestivo está unido a él.

Las abejas zángano son las abejas macho de la colonia. Los zánganos no recolectan néctar ni polen. El principal propósito de las abejas zángano es fertilizar a la nueva reina. Los zánganos copulan con la reina en pleno vuelo. Luego de finalizada la copulación, los zánganos mueren.

Se cree que en algunas especies los zánganos juegan un rol importante en la regulación de la temperatura de la colmena. Los zánganos no poseen aguijón, ya que el aguijón es en realidad un contenedor de huevos modificado.

Las abejas reina viven un promedio de tres años. Las obreras viven períodos mucho más breves, de menos de tres meses en promedio.

Las abejas de miel reinas liberan feromonas para regular las actividades de la colmena. Muchas abejas obreras también producen feromonas para comunicarse con otras abejas.

Abejas solitarias, comunales y cuasisociales

Algunas otras abejas forman pequeñas colonias. Por ejemplo, la mayoría de los abejorros (Bombus terresrtis, B. pratorum, etc.) viven en colonias de unas 30 a 400 abejas, mientras que las colmenas de abejas de miel pueden albergar entre 40.000 y 80.000 abejas en verano. La abeja reina es generalmente capaz de sobrevivir por su cuenta por al menos un tiempo corto (a diferencia de las reinas en especies eusociales las cuales requieren cuidados especiales todo el tiempo).

Otras especies de abejas, como la abeja Orchard Mason (Osmia lignaria) y la abeja cornuda (Osmia cornifrons) son solitarias y cada hembra de la especie es fértil. No existen abejas obreras para estas especies. Las abejas solitarias no producen miel ni cera en general. Son inmunes a muchos de los parásitos que afectan a otras especies de abejas sociales, pero poseen sus propios parásitos, pestes y enfermedades (véase enfermedades de la abeja de miel).

Miscelánea

Todas las abejas comen néctar y pólen. Las abejas son excelentes polinizadoras y juegan un rol muy importante en la agricultura.

El mundo de las abejas es un modelo de sociedad. Las abejas representan el mundo matriarcal en que la reina es la diosa y la soberana. Los pueblos más antiguos consideraron a la abeja como algo sagrado y ejemplar. Se sabe que los celtas atribuían a las abejas y al universo apícola múltiples cualidades sagradas.

Las abejas en la mitología de Mesoamérica

Los mayas de Yucatán tenían dioses-abejas llamados Xmulzencab o Ah Muzenkab (estos últimos eran deidades-abejas, relacionadas con la apicultura y con los rumbos este y norte) que aparecen en la creación y que tenían diferentes colores y se asociaban a determinada dirección o rumbo del universo. La apicultura era una actividad muy importante y los que se dedicaban a ella hacían una fiesta en el mes zec (o tzec) en honor de los Bacabes y de los Hobnil.

Las abejas en la mitología de Egipto

En el papiro Salt (llamado así por el Cónsul General Británico en Egipto, Henry Salt quien se hizo con una gran colección de piezas egipcias en el siglo XIX) que se supone de época ptolemaica, se cuenta una leyenda según la cual en un determinado momento las lágrimas del dios Ra se convirtieron en abejas al caer al suelo, por lo que se consideraron insectos sagrados. En esta época de los ptolomeos la miel era un producto considerado como el rocío del Sol. Los egipcios, que conocían muy bien la actividad de la abeja, creían que ésta era la auxiliar de la creación. Pero aunque conocían bien su actividad en cuanto a creadoras de miel, no conocían ni habían estudiado su capacidad reproductora ni las metamorfosis de la reina.

Los egipcios admiraban la capacidad de coordinación de las abejas para el trabajo y para organizar el panal. Se cree que fue por estas cualidades por lo que se eligió al insecto como símbolo real y así fue desde los comienzos de la primera dinastía en que el título dual del rey de Egipto se escribe mediante un junco y una abeja, que quiere decir rey del Alto y del Bajo Egipto, o rey del junco y de la abeja. La abeja simboliza la realeza sobre el Delta pero no aparece nunca sin el junco. En Sais existía un castillo conocido como "castillo de la abeja", que bien pudiera ser "castillo del rey del Bajo Egipto".

En los mitos de la religión egipcia, la abeja y su producto la miel tienen un papel importante. Algunos sacerdotes de Min están ligados a la recolección de la miel. (Min es la personificación de la potencia sexual masculina y es quien garantiza la fertilidad del país, también en el ámbito de las cosechas). Mientras estos sacerdotes se dedicaban a la recolección de la miel, había otros lugares en donde estaba prohibida dicha recolección, como respeto a las abejas sagradas, como en el templo de la diosa Hathor en Dendara.

En el mito de Isis, después del asesinato de su esposo, esta diosa se refugió en un lugar llamado Akhbit, que significa "Bosque de la abeja", para dar a luz a su hijo Horus. Parece que las abejas consideradas sagradas custodiaban al niño.

Curiosidad histórica

El fraile español llamado San Juan de Ortega (siglo XII), fue discípulo de Santo Domingo de la Calzada. Ambos fueron buenos arquitectos e hicieron buenas obras para mejorar la ruta del Camino de Santiago. Se cuenta que San Juan de Ortega tuvo en vida fama de poseer una cierta influencia celestial para otorgar la fertilidad a las mujeres. Siglos más tarde, Isabel la Católica acudió a su tumba para pedir al santo su intersección para quedar embarazada de un hijo varón. La leyenda cuenta que al abrir el prior de los monjes Jerónimos la tumba del santo, salió del sepulcro un enjambre de abejas blancas despidiendo perfumes celestiales. Se interpretó que dichas abejas eran las almas de los nonatos que esperaban la llegada de una madre propicia para poder venir al mundo y que se cobijaban junto al santo durante la espera.

Artes decorativas

La figura de la abeja se ha utilizado como motivo ornamental, así fue característica durante el estilo Imperio[1]. Formó parte de la simbología imperial napoleónica, al pretenderse enlazar la nueva dinastía con los orígenes merovingios; por el halllazgo de abejas de oro encontradas en la tumba del fundador de esa dinastía en 457, Childerico I, las abejas son consideradas el símbolo más antiguo de los soberanos de Francia[2].

Referencias

Fuentes empleadas y notas

  1. Cucco, Vanessa. Diccionario del Mueble, LIBSA, 2003. ISBN 84-662-0708-2. 
  2. Garzón Sobrado, Eduardo, La simbólica napoleónica. Instituto Napoleónico México Francia.